Tres razones por las que Sánchez nos sube los impuestos (a todos)

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subida de impuestos
Fotografía: Pool Moncloa / Fernando Calvo
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“Cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto”; Séneca

Una de las máximas que todo hombre debería aplicar en la vida es que, antes de actuar, se debe preguntar a sí mismo cómo proceder. Para ello, en la vida examinada, la que Sócrates nos invita a vivir plenamente, lo deseable es aplicar la prudencia y la reflexión previa antes de tomar las decisiones. Sánchez no lo hizo cuando pactó su moción de censura y de ahí surgen todos sus problemas, de la imprudencia. ¿Qué tiene que ver la subida de impuestos con la imprudencia de Sánchez? Hagamos un poco de análisis.

Primera razón: Podemos y demás “socios” de moción

Pedro Sánchez subió al poder en la moción de censura a Mariano Rajoy el 1 de junio de 2018, gracias al apoyo de Podemos (67), ERC (9), PDeCAT (8), PNV (5), Compromís (4), EH-Bildu (2) y Nueva Canarias (1). Su gobierno, con tan sólo 84 diputados en el Congreso, se convirtió en el más débil de la democracia en España. Su principal apoyo fueron los diputados del partido morado, con 67 diputados, seguido de los separatistas catalanes, vascos y valencianos. Digamos que Podemos “lidera” el apoyo a Sánchez y con ellos le ha llegado el primer problema serio de la legislatura en una doble vertiente: los Presupuestos Generales del Estado (PGE18) y la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Todo está en el aire y la culpa de ello la tiene el partido morado, con ellos tiene que pactar cómo gastar las partidas más sociales de los PGE18 y su aumento, así cómo determinadas líneas de actuación de política social, para ello han establecido grupos de trabajo con Hacienda de interlocutor y puntos clave como la subida del IRPF a las rentas más altas, vincular pensiones al IPC de nuevo, aprobar la famosa tasa Tobin (difícil), aumentar los permisos de paternidad a funcionarios, derogar decretos-leyes del PP que datan del 2012 y que afectan a Sanidad y Educación…

Los PGE18 y los siguientes PGE19 tienen una limitación: la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria. El presidente Sánchez ha declarado “Lo importante es acordar con Podemos los elementos sustanciales” respecto a los PGE18, para luego convencer al resto de grupos que necesita para sacar adelante el aumento de las partidas. Es decir, podemizar los PGE18. Para ello Sánchez pretendía aprobar un Decreto Ley (empujado por Podemos) y salvar el veto del PP a la Ley de Estabilidad Presupuestaria en el Senado. Esta ley se aprobó en 2012 con vistas a la aquiescencia de Bruselas, para ello se hizo una reforma exprés de la Constitución en 2011, estableciendo en el texto el concepto de “estabilidad presupuestaria” y fue apoyada por el PP y el PSOE conjuntamente, más UPN. Y fue aquí, precisamente, donde se le otorgó el derecho de veto al Senado, y sí, fue apoyada por el PSOE. Este veto es el que Sánchez quiere romper. Cabe destacar que esta es una Ley Orgánica y que no puede ser modificada por un Decreto-Ley, ya que así viene recogido en los artículos 81 y 86 de la Constitución Española y respaldado por el Tribunal Constitucional en 1986 (STC 60/1986). Al final Sánchez ha presentado una Proposición de Ley para reformar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, es un proceso largo que hará que Podemos disponga de más tiempo para negociar las modificaciones a los PGE18 por un lado, pero que añade más presión al gobierno de Sánchez por el otro ya que la proposición de Ley deberá ir al Senado que la tumbará para volver al Congreso. Allí no tiene asegurada su aprobación.

Aquí entran los separatistas. Sus “socios”. Para que estos le den su apoyo Sánchez tiene que hincar la rodilla en la tierra y otorgarles concesiones, pero ¿hasta dónde va a llegar? Este verano en ERC debatieron largo y tendido sobre este asunto. Trazaron la hoja de ruta del partido republicano con un dilema sobre la mesa: apoyar a Sánchez en puntos concretos con acuerdos específicos o bloquear la legislatura. Es un arma de doble filo, máxime cuando dentro del propio partido no hay consenso. En ERC son conscientes de su papel bisagra, miran de reojo a sus vecinos del PNV y su posición de poder respecto a Sánchez y pretenden desempeñar un papel similar a los vascos. Es su momento, sin embargo algunos diputados de ERC tienen sobre sus hombros la negociación con Sánchez mientras siguen en la cárcel sus compañeros catalanes. Para ello se negociará sobre tres pilares: más dinero, presos, más competencias. Jamás se verán en una posición tan fuerte como la que se les presenta en la actualidad. Jamás encontrarán un gobierno de España más débil en términos parlamentarios.

Los “socios” de Sánchez le van a obligar a aumentar el techo de gasto con sus exigencias y no tiene dinero suficiente en los PGE para cubrir dichas obligaciones futuras, la salida de la subida de impuestos se configura como la única opción del presidente para salir airoso de la encrucijada. ¿Llegarán a buen término las negociaciones? El tiempo nos lo dirá.

Segunda razón: el “robo” de votos y los PGE19

Sánchez se enfrenta a un doble problema. Necesita gastar en lo social para tener contento a su electorado y, de paso, robarle votos a Podemos. Sin embargo, necesita al partido morado para sacar adelante los PGE19 (los del año siguiente), el cual, lógicamente, si consigue introducir sus propuestas de aumento de gasto en el apartado social se llevará un punto muy grande a su favor en la partida del marketing político. ¿Qué va a hacer Sánchez? Si Podemos bloquea las negociaciones de los PGE19 Sánchez se vería obligado a prorrogar los PGE18 heredados del Partido Popular, los cuales aún está por ver si podrán aumentar el techo de gasto que los limita. Pablo Iglesias presentó una enmienda a la totalidad de los presupuesto del PP donde se incluía un incremento de gasto de 20000 M€. La posible “solución” de Sánchez sería ceder en las reivindicaciones del partido morado de subir los impuestos a las rentas del trabajo más altas, es decir, más impuestos, y las demás propuestas de calado como la vinculación de la subida de las pensiones al IPC. ¿Cómo piensa pagar Sánchez si el fondo de la Seguridad Social está bajo mínimos y con préstamos del propio Estado? Ya se aprobó en Consejo de Ministros de junio la concesión de un préstamo de 10192 M€ a la Seguridad Social para abonar la paga extra de mitad de año a cerca de 9,6 millones de pensionistas, más la liquidación del IRPF, con un total de obligaciones para la Seguridad Social de 17727 M€. La respuesta a la pregunta de cómo piensa el presidente no entrar en números rojos es innegable y dolorosa, más impuestos que aumenten los ingresos vía carga impositiva.

La propuesta que Podemos lanzó en julio aumentaba el techo de gasto para los PGE19 en 15000 M€, esta petición la hizo Alberto Garzón, en colaboración con Sánchez Mato, e incluía pasar de un techo de gasto de 119000 M€ a 135000 M€, aunque Garzón veía razonable llegar hasta los 15000 M€. A todo esto Sánchez tiene que bajar el déficit al 1,3% del PIB, tal y como se comprometió con la Unión Europea. Ya en 2017 España fue el país de la UE con mayor déficit pese a cumplir el objetivo marcado con un 3,1%. Mientras tanto los analistas del BBVA muestran su preocupación ante el aumento de gasto de Sánchez, su política expansiva y la relajación de los objetivos de estabilidad comprometidos con Bruselas. El gobierno ha rebajado el objetivo de déficit al 2,7% del PIB para este 2018 y ha fijado un 1,8 para 2019, frente al 2,2% y el 1,3%, respectivamente, que el anterior gobierno de Rajoy tenía pactado con Bruselas, para poder cuadrar las cuentas sólo queda aumentar los ingresos con una subida fiscal pues no va a ser suficiente con los actuales. Precisamente el BBVA se quejaba de perder una oportunidad única de elaborar unos presupuestos contracíclicos para la ansiada consolidación fiscal.

Si todas estas negociaciones con Podemos para los PGE 2019 fallan al presidente sólo le queda una opción: adelantar las elecciones a la primavera del 2019 y tildar de “malos” de toda “maldad” a los del partido morado por haber exigido más de lo razonable, en un juego de bueno/malo, con el consiguiente posible trasvase de votos de Podemos al PSOE. De hecho, el presidente ya reconoce en privado que las negociaciones de los PGE19 con el partido morado pueden descarrilar por el gasto público. Ceder a todas las medidas propuestas por Podemos significaría resucitar al adversario-socio en horas bajas según las últimas encuestas de intención de voto. La guerra del marketing político pesa mucho en la mesa del presidente, quién ha propuesto qué y cómo venderlo pueden decantar la balanza del voto en las próximas elecciones entre el PSOE y Podemos.

Difícil dilema para Sánchez, el cual ha cumplido cien días en el gobierno y la situación del país no ha hecho sino empeorar en todos los frentes abiertos y la calidad de vida de los españoles. Hemos visto destrucción de empleo (datos del peor agosto desde el 2011 en términos de nuevos registros, más de 304000 empleos destruidos  entre parados y bajas de afiliación de la Seguridad Social, récord histórico negativo), aumento de tensión en Cataluña con el otoño caliente que anunció Torra en su discurso del Teatro Nacional de Cataluña (“pueblo unido contra el fascismo”), el selectivo IBEX 35 pierde un 8% en lo que va de año, en mínimos de veinte meses desde diciembre del 2016, y como colofón la reciente dimisión de su Ministra de Sanidad, Carmen Montón, por un Máster con irregularidades en su currículum y sospechas de plagio en el Trabajo Fin de Máster.

Por si esto fuera poco ha llegado como un vendaval informativo el asunto de las “dudas razonables” que Albert Rivera ha sacado a colación sobre su tesis doctoral en la sesión del Congreso del doce de septiembre. Este asunto de la originalidad o no de la tesis ha convertido al presidente en trending topic en Twitter durante todo el día, llegando a ocupar por más de tres horas el primer puesto en España y un puesto diecisiete dentro de los trending topics mundiales. Sí, queridos lectores, dentro del top 20 mundial. 

Tercera razón: el gasto excesivo

Sánchez ha declarado que su objetivo es “la justicia social, y el horizonte, la transformación de España con la mirada puesta en 2030”. Para que ello sea posible ha llamado a “movilizarse” a su electorado de cara a ganar las próximas elecciones europeas, autonómicas y municipales del 2019. Lo que Sánchez ansía son, entonces, tres legislaturas más. Lo que no ha explicado es que su gobierno actual tiene las manos atadas y depende, para todo, de sus socios que le auparon al poder. De momento los separatistas catalanes tienen previsto pedir al FLA 9349 M€ este 2018, pero no es ese el único problema de Sánchez, las medidas que está negociando con Podemos le van a llevar a un doble camino: si las consensúan dispararán el techo de gasto, si no llegan a un acuerdo deberá convocar elecciones anticipadas ya que no soportaría prorrogar los presupuestos del 2018 aprobados por el PP con el apoyo de Ciudadanos. Para la primera opción, disparar el techo de gasto, la cual le insuflaría vida al resto de legislatura, sólo cabe aumentar los ingresos vía impuestos, es decir, cabrear más a la famosa “clase media” que es la que soporta esencialmente la carga impositiva.

Sánchez tiene unos meses muy difíciles por delante, su debilidad parlamentaria es más que evidente y las concesiones que tiene que brindar a sus apoyos en el Congreso le pueden pasar factura en términos de pérdida de confianza de los españoles para un hipotético adelanto electoral.

¿Por qué no siguió el presidente el consejo de Séneca y actuó con imprudencia? Ahora ya es tarde para ser cauto. Sánchez no midió las consecuencias de actuar sin pararse a reflexionar, le pudo el ansia de poder y ahora lo vamos a pagar, literalmente, todos los españoles. El presidente se ha dado un banquete de poder durante unos meses pero su recorrido se estima corto, lo veremos en los próximos meses.

Como nos recuerda Séneca, Copia ciborum, subtilitas impeditur (Las comidas abundantes embotan la inteligencia, los excesos son siempre perjudiciales), el presidente ha cometido excesos y eso, en democracia, tiene un coste político en la mayoría de las ocasiones. Los españoles nos merecemos votar de nuevo en unas elecciones generales, y citando al presidente, “cuanto antes, sí, por supuesto”. Pedro, sin acritud, nos vemos pronto en las urnas, sal de las adversidades.