Susana Díaz y Mariano Rajoy arrasan en Vistalegre II

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Susana Díaz y Mariano Rajoy
Susana Díaz y Mariano Rajoy - Fuente: Junta de Andalucía
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No, no es una broma. Quizás el resultado de la asamblea de Podemos, Vistalegre II, sea el más conveniente para los intereses de Mariano Rajoy y tal vez también para Susana Díaz. Pablo Iglesias se ha hecho con todo el poder y con él la facción más izquierdista y radicalizada del partido. O si no la más izquierdista, que aún están por ahí los anticapitalistas, sí la más escandalosa.

Mariano Rajoy y el PP, una vez eliminado de la ecuación Íñigo Errejón, tiene a su ogro a la izquierda que asusta a todas aquellas almas cándidas que suponen que ese 21% de las encuestas no es el techo “morado” en unos comicios. Los gritos y las movilizaciones en la calle, a veces junto a los moribundos sindicatos, serán parte fundamental de la “nueva política” (ejem) que pretende desarrollar a partír de ahora Iglesias. También ha triunfado la defensa de todos los esquemas populistas que impulsaron en un inicio a Podemos pero que en otras partes del mundo se han demostrado no sólo inútiles, si no nefastas para la población, destruyendo las clases medias, o lo que queda de ellas.

Por su parte Susana Díaz ha visto el cielo abierto con la dirección emanada de Vistalegre II. Nada podía alegrarle más el fin de semana a Susana que la aplastante victoria de Pablo. Bueno, sí, que Pedro hubiera emigrado a China o Nueva Zelanda. Pero eso no se ha producido. Ahora el PSOE puede definir perfectamente su espacio político diferenciándose por la izquierda de Podemos y por la derecha de Ciudadanos, en una ideología socialdemócrata clara y, esperemos, moderna. Las llamadas desesperadas de Pedro Sánchez a una izquierda distinta ya están en Podemos y no tienen espacio en el PSOE.

Tampoco los resultados de los congresos de este fin de semana han sido malos para Ciudadanos. Los de Rivera toma el centro y no ha hecho falta que sea al asalto. Más bien lo han hecho por incomparecencia de los demás. El PP se afianza en el conservadurismo clásico y hasta podríamos decir que en el inmovilismo “marianista”. Al PSOE no le va a quedar más remedio que situarse claramente en una socialdemocracia de izquierdas que reste poder electoral a Podemos y poco va a poder rascar de los socialdemócratas descontentos con Cs, que son poquísimos. La prevención que tiene que tener Ciudadanos y el equipo de Albert Rivera son las ansias de fagocitación que tiene el PP sobre sus electores. Pero siempre que mantenga su liberalismo progresista, moderno y europeísta va a ser difícil que el PP rasque algo en el suelo que parece que Cs ha consolidado.

Si el PSOE no hace ninguna locura todavía estamos lejos de unas nuevas elecciones. Mucho trabajo tienen por delante los partidos para poder ofrecer a los electores unos programas que satisfagan a sus “clientes” o que seduzcan a otros para aumentar su parroquia. De momento las encuestas nos vienen a decir que todo sigue como en junio del año pasado, más o menos, sin grandes variaciones. La gran incógnita está en el próximo congreso del PSOE que sin duda va a ser el más imprevisible de los cuatro grandes partidos.

De momento Mariano y Susana felices gracias a Pablo