Siempre nos quedará el sol – Sobre el Brexit, los británicos y Europa

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En la Costa del Sol - Brexit
En la Costa del Sol, por Davidsehn
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Ayer fue el día del Brexit en todos los medios de comunicación. Ya en la tarde leía un artículo de José Oneto en el que nos contaba lo que le podría costar a España este divorcio y lo importante que es para el gobierno español que sea un proceso suave. Al parecer tiene que ver con la economía y con los graves perjuicios que nos puede acarrear el intentar enmendar la plana a los países con ínfulas separatistas.

Marbella,  por Kamyar Adl de Oxford, UK - BrexitPara los que vivimos en la Costa del Sol y llevamos décadas conviviendo con británicos las palabras de la primer ministro Theresa May no nos pillaron por sorpresa. Esa amenaza velada cuando dijo que quería asegurar el futuro de los ciudadanos europeos que viven en Reino Unido pero, y ahí estaba la amenaza, cuando esté asegurado el futuro de los británicos residentes en Europa, sonó más a discurso de Vito Corleone que al que sería propio del líder de un país civilizado de occidente.

Ese es el carácter de los británicos y reconozco que, a veces, sólo a veces les envidio. Una de mis mejores amigas es una londinense más española que yo, sin embargo, sus padres y más concretamente su madre no habla ni una palabra de español después de cuarenta años viviendo aquí, según ella no le hace falta. Tiene ese aire de superioridad que parece otorgar el expresarse en la lengua de Shakespeare y la creencia de la obligatoriedad del resto de la humanidad de entenderla. Cierto es que no le ha ido mal a la señora, jamás ha tenido un problema porque vive en una tierra en la que su seña identitaria es la amabilidad y la mente abierta.

Dicho esto, y pese a haber reconocido que a veces les envidio, he de confesar que el inglés no es un pueblo que me caiga especialmente bien –entiéndase que esto es un artículo de opinión y respeto absolutamente el desacuerdo-. Me parecen prepotentes, engreídos y estirados. Un ejemplo es que les encanta criticar a sus vecinos europeos, pero son ellos los que la montan en las poblaciones turísticas españolas. Siempre les he visto como jugadores de ventaja. Siento muchísimo el problema que nos va a acarrear el extremismo de Farage y la estupidez de Cameron, pero no quiero una salida “suave” como pretende Rajoy, yo soy más partidaria del bisturí. Si encima del embolado en el que han metido a la UE sacan beneficio con el Brexit, estamos abocados a la destrucción de lo que tantos años y esfuerzo ha costado construir.

Estoy encantada con la acogida de todos esos británicos que adoran la lengua de Cervantes y sobre todo con compartir con ellos algo que nunca nos podrán quitar por muy superiores que se crean, el sol.

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