¿Sánchez nos miente? (cada día) Las siete mentiras capitales de Sánchez

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Aristóteles nos avisó con su elegante sabiduría: “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”
Aristóteles nos avisó con su elegante sabiduría: “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”
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“El que recibe lo que no puede pagar, engaña”. Séneca

No espero, como español, que el presidente me diga la verdad de todos los asuntos de estado. Lo que le pido a mi presidente, como español, es que no me tome el pelo.

Vayan tomando nota mental: aumento de trece a diecisiete ministerios, aumento del coste salarial de los ministros en un 30%, un 25 % más de coste en asesores, el mayor aparato de altos cargos de la historia (quince direcciones generales frente a las ocho de Rajoy, siete órganos superiores y directivos frente a los cinco de Rajoy, cinco subsecretarios frente a los dos de Rajoy), se dice que ya hay más direcciones generales en torno a Sánchez que en el mismísimo Ministerio de Hacienda. En Moncloa, Pedro Sánchez, como quien pasaba por allí, ha montado el mayor y más numeroso aparato de altos cargos jamás visto en la historia de Moncloa, por encima de Rajoy, Zapatero, Aznar y González. Todo ello en menos de dos meses desde que se aupó al poder prestado por proetarras y separatistas. Todo ello tras decir en rueda de prensa “Nosotros convocaremos elecciones, sí, cuanto antes, por supuesto”.

 

Primera mentira: las puertas giratorias

Quinientos cargos en empresas públicas “cambiados” por personas del PSOE o afines, CORREOS, PARADORES, ADIF, Agencia EFE, RENFE, CESCE, SEPI, ENRESA, HUNOSA, TRAGSA, CETARSA, NAVANTIA, TURESPAÑA, CIS, SAECA, ENUSA y un largo etcétera que han sido colocados por el arte de birlibirloque de ser, simplemente, amigos del presidente. Aquí el currículum es lo de menos, lo importante es colonizar las empresas públicas para ponerlas al servicio del partido que gobierna el país. Da igual que tengan o no experiencia en puestos de gestión, en presidencia o dirección, en puestos directivos, en el día a día de una gran empresa, ni en una pequeña, da igual que tengan o no la formación adecuada al puesto, o que tengan una mínima idea de lo que allí se gestiona, lo importante, lo verdaderamente esencial, es crear una red clientelar al más puro estilo caciquil de épocas pasadas, colocar a sus estrechos colaboradores en lugar de nombrar a técnicos y gestores profesionales de alta cualificación. Un 50 % de su ejecutiva federal, casi nada.

La ley 3/2015, de 30 de marzo, reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado establece en su artículo 2.1. que “el nombramiento de los altos cargos se hará entre personas idóneas y de acuerdo con lo dispuesto en su legislación específica. Son idóneos quienes reúnen honorabilidad y la debida formación y experiencia en la materia, en función del cargo que vayan a desempeñar”. En su artículo 4 “En la valoración de la formación se tendrán en cuenta los conocimientos académicos adquiridos y en la valoración de la experiencia se prestará especial atención a la naturaleza, complejidad y nivel de responsabilidad de los puestos desempeñados, que guarden relación con el contenido y funciones del puesto para el que se nombran”. El caso más sangrante es el de la Empresa Nacional del Uranio (ENUSA), donde se ha prescindido de su presidente desde hacía veintiún  años (1997), ingeniero industrial y especializado en técnicas energéticas, gran conocedor de la materia y cualificado óptimo en dicha área técnica, para ser sustituido por un afiliado al PSOE, sin formación específica para el puesto, sin experiencia en el sector y cuyo mérito es simplemente político. No hay nada como pertenecer a un partido político para conseguir empleo en España. Sobre todo si eres del PSOE.

El propio Pedro Sánchez llegó a repetir hasta la saciedad el término “capitalismo de amiguetes” cuando gobernaba Mariano Rajoy, señalando en su día que acabaría con las puertas giratorias que el propio PSOE y el PP habían desarrollado con tanto fervor. El 3 de noviembre de 2014 publicó un tuit con el siguiente mensaje: “Frente al capitalismo de amiguetes, economía del talento, mérito, esfuerzo y capacidad. Quiero eliminar la partitocracia” (sic). Hoy vemos  puestos como el presidente de Red Eléctrica (Jordi Sevilla), el presidente de Loterías y Apuestas del Estado (Jesús Huerta), el presidente de SEPI (Vicente Fernández), el presidente de CESCE (Fernando Salazar), el presidente de ENUSA (José Vicente Berlanga), el presidente de Correos y Telégrafos (Juan Manuel Serrano), el presidente de Paradores (Óscar López), el presidente de ENRESA (José Luis Navarro), el presidente de la Agencia EFE (Fernando Garea), el presidente de AENA (Maurici Lucena), el presidente de RENFE (Isaías Taboas), el presidente de TRAGSA (Jesús Casas), la presidenta de ADIF (Isabel Pardo de Vera), la presidenta de NAVANTIA (Susana Sarriá), la presidenta de Puertos del Estado (María Ornella Chacón), todos ellos afines al presidente Sánchez, bien por el partido, bien por haber formado antes parte de algún gobierno regional, bien por amistad o simpatía personal. Pocos de ellos son por méritos propios. Sigue vigente lo que el mismo presidente tildó de “capitalismo de amiguetes”, nada ha cambiado en el sistema instaurado por el bipartidismo de la vieja política en España. PP y PSOE han obrado de igual manera.

El presidente del gobierno ha ejecutado a la perfección el asalto, al más puro estilo colonizador, de las empresas de todos para colocar a personas afines a su ideario. Todo ello no nos sorprende, ya lo hicieron otros presidentes, sin embargo él nos dijo, sin ambages, que conformaría una España donde echaría “el candado a las puertas giratorias”, las puertas giratorias “se acabaron, hay que cerrarlas” llegó a decir muy ufano ante Risto Mejide en una entrevista televisada en prime time, y remató “la decisión política es la de cerrar las puertas giratorias”. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Séneca ya advertía que “vende su propia voluntad el que recibe beneficio ajeno”, o lo que es lo mismo, la voluntad del presidente no es la de todos los españoles, que sería lo propio en una democracia limpia, sino la de devolver favores políticos que jamás conoceremos y a los que el sistema actual de endogamia política nunca reprochará. Mientras todo esto ocurre tanto el PP como Podemos miran hacia otro lado esperando que, dios mediante, pase el estío embriagador sin hablar de la corrupción de unos y el chaletazo con piscina de otros (mientras se hunde Venezuela).

Sánchez ha perdido una oportunidad de oro para despolitizar tanto la Administración como a las empresas públicas, con estos nombramientos Sánchez degrada al Estado, devalúa a las instituciones las cuales, supuestamente, deben servir al interés general, y da la puntilla a los grandísimos profesionales que tenemos en España que gestionarían con mucho más acierto las empresas que son de todos los españoles. Sánchez se ha servido de su cargo como presidente del Gobierno para ahondar más en el viejo dicho del “qué hay de lo mío” y pagar favores políticos donde debiera haber pura decisión profesional en el ámbito de la gestión empresarial. Nada nuevo, igual que el PP.

 

Segunda mentira: elecciones cuanto antes

Nos mintió Sánchez, de nuevo, cuando dijo “Nosotros convocaremos elecciones, sí, cuanto antes, por supuesto”.  Ya han pasado más de dos meses desde que venció su moción de censura, sin embargo el 26 de julio declaró “Estamos en un sistema democrático y elecciones habrá en tiempo y forma, es decir, en 2020”. Tiene su gracia que accediera a la presidencia del gobierno sin elecciones, de forma legal, eso sí, mediante el sistema constitucional de la moción de censura, pero sin urnas de por medio. Cuando dijo “Nosotros convocaremos elecciones” implicó a todo su partido en una promesa previamente a la moción, mintió a los españoles, mintió a los grupos parlamentarios que le apoyaron en dicha moción, y, lo que es peor, se mintió a sí mismo. No va a convocar elecciones, ni “cuanto antes”, ni “por supuesto”,  él mismo ha negado sus propias palabras en un plazo relativamente corto en el tiempo. Por ese motivo no nos fiamos del presidente, “es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez” dejó escrito René Descartes. Nos fiaremos del filósofo francés esta vez.

 

Tercera mentira: inmigración y efecto llamada

En junio Pedro Sánchez ofreció Valencia a la ONU como “puerto seguro” para acoger al Aquarius con más de seiscientos inmigrantes. Lo hizo por una cuestión “humanitaria”, según palabras de la ministra y vicepresidente Carmen Calvo. Nos aseguraron las propias fuentes de Moncloa “No es justo hablar de efecto llamada por el Aquarius, sobre todo si se repasan las cifras” y echaron la culpa al anterior ejecutivo de Mariano Rajoy de la imprevisión en política migratoria de los últimos años y que, por consiguiente, habían obligado al actual ejecutivo a adoptar medidas urgentes.

Al mismo tiempo solicitaba ayuda por carta a la Comisión Europea para afrontar los crecientes flujos migratorios que estaban ocurriendo hacia España por el mediterráneo. La propia portavoz de Bruselas, Natasha Bertaud, confirmó la carta y su contenido donde “España ha solicitado ayuda de emergencia nacional”. El propio Juncker le contestó por carta a Sánchez donde compartía “la sensación de urgencia” pero le pedía “paciencia” al tiempo que le avisaba de que los fondos para inmigración “son limitados”. De los 3500 M€ que los socios comunitarios se comprometieron a aportar en 2015 al Fondo Fiduciario de la UE para el Norte de África, sólo se han materializado 439 M€. Para España se han comprometido 30 M€.

Sólo dos meses después de acoger al Aquarius Sánchez ordena crear un mando único a través de un Centro de Coordinación para coordinar a todas las fuerzas operativas con el fin de “evitar la llegada de pateras” y “evitar la salida de inmigrantes desde las costas africanas”.  Pedro Sánchez ha visto las cifras, hasta el 31 de julio de este año ya habían llegado a costas españolas un número de inmigrantes superior al de todo el año 2017. Podemos no pensar que haya habido un efecto llamada como dice el gobierno, sin embargo las mafias de trata de personas que operan en el mediterráneo no opinan lo mismo, ya que han visto en España un lugar de promesa para vender “billetes” a miles de personas que anhelan entrar en Europa por un país que les ofrece, nada más pisar suelo, sanidad universal y gratuita y ayudas económicas.

¿Nos mintió Sánchez con su gesto hacia el Aquarius? Si no lo hizo su solicitud de ayuda a la UE son un reflejo de la poca consistencia de sus actos. Por si fuera poco las mafias han incrementado la trata de personas en el Mediterráneo y acaba de solicitar, de nuevo, el barco Aquarius puerto seguro para 141 inmigrantes, 73 de ellos menores, “rescatados” frente a costas libias. El ministro de Interior Matteo Salvini ha declarado que el Aquarius “no verá nunca un puerto italiano”, echando más leña al fuego de la política migratoria que inició Sánchez con su “gesto humanitario”. Sánchez ha creado un problema de efecto llamada y ahora pretende que sea la Unión Europea quien lo solucione. Fuentes de Moncloa han señalado que la solución debe tomarse en el marco de la UE de manera compartida, eso lo debía haber pensado antes de ejecutar gestos solitarios.

Esta misma semana ha saltado la noticia que algunos ya esperábamos, fuentes del Gobierno rechazan este nuevo llamamiento del Aquarius impidiéndole atracar en puerto español,  ya que “no es el puerto más seguro”, se excusan en que en el primer llamamiento existía una “emergencia humanitaria”, en este segundo dejan entrever que no la hay. Este asunto le ha explotado a Sánchez en sus fotogénicas manos, no puede ser que de su reunión con Merkel en Doñana haya descartado de un plumazo lo que es o no es “emergencia humanitaria”, parece que la Canciller alemana le ha leído la cartilla en cuestiones de política común migratoria. Todo indica que Sánchez ha recuperado la línea del PP, tan criticada por sectores socialistas,  en política migratoria. Por si fuera poco, ha aparecido Quim Torra en escena. A través de su perfil de Twitter, el 14 de agosto ha anunciado que “he pedido a Puertos de la Generalitat que acojamos al Aquarius (…) en puertos bajo la autoridad del Govern de Cataluña”, los cuales son Palamós, Vilanova y St. Carlos de la Rápita. Aunque, efectivamente, la Generalitat ostenta la competencia de esos puertos ningún barco puede entrar en zonas marítimas gestionadas por la Generalitat sin el permiso del Gobierno, cuya ejecución corresponde al Ministerio de Fomento a través del capitán de zona de la Marina Mercante. Otro desafío del separatismo al Gobierno de Sánchez. Otro más, sí.

La última hora sobre este segundo llamamiento del Aquarius ha sido un acuerdo entre seis países (Alemania, Luxemburgo, Malta, Portugal, Francia y España) para repartirse a los inmigrantes, “distribuir la acogida de personas del #Aquarius” ha escrito Sánchez en su cuenta personal de Twitter, de los 141 inmigrantes España acogerá a 60. La vicepresidenta ha aprovechado para decir que aceptan el ofrecimiento de Torra e irán todos a Cataluña y ha sacado pecho declarando que Sánchez es un “líder escuchado y respetado en Europa”. Más bien parece una solución improvisada de hechos consumados, ya los tenemos aquí, ¿qué hacemos ahora?

De momento Sánchez ha recibido una sonora bofetada de Macron en cuestiones de autoría del acuerdo. Pese a que Sánchez aseguró que “España ha coordinado un acuerdo pionero con seis países para distribuir la cogida de las personas del Aquarius” y colgarse así la medalla de líder, Macron le ha rectificado en público asegurando que el acuerdo fue fruto de una iniciativa de Francia y Malta agradeciendo a esta última su colaboración, así como el apoyo del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Ni una palabra de agradecimiento a España, ni mencionar a Sánchez o al ejecutivo español. Nada.

 

Cuarta mentira: la exhumación de Franco inminente

Los pasillos del Congreso son una fuente natural de declaraciones de los líderes políticos y los periodistas parlamentarios lo saben de sobra, en la tercera semana de junio algunos de ellos le preguntaron a Sánchez sobre la exhumación de los restos de Franco en una conversación informal y sugirió que se haría en julio, “os pillaré trabajando” respondió el presidente cuando le preguntaron si coincidiría con sus vacaciones estivales, dando a entender que se haría antes de agosto, el mes de vacaciones por excelencia en el Congreso. Previamente se comprometió en una entrevista en TVE a tomar esta decisión aunque no avanzó la fecha exacta “veremos la fecha y el momento”, por lo que los periodistas tomaron las palabras del presidente en los pasillos del Congreso como una afirmación de julio como el mes elegido. Como siempre Sánchez habló antes de confirmar la fórmula legal para llevar a cabo la exhumación. Desde Moncloa se llegó a decir que había acuerdo con la familia, esta lo desmintió y amenazó al ejecutivo con denunciarlo por profanación de tumbas.

Todo esto no ha hecho sino incrementar las visitas al mausoleo de Franco, enfrentarse con la Iglesia y dejar sin cubrir las expectativas de sus votantes que ven cómo se alarga la preparación del Decreto que prometió el presidente. A mitad de julio, esta vez desde la tribuna del Congreso, volvió a matizarse a sí mismo diciendo que la materialización de la exhumación “será en breve, en muy breve espacio de tiempo”. A primeros de agosto Sánchez ha dejado claro que el Decreto para la exhumación verá la luz después de vacaciones, es decir, en septiembre, una vez que no salió adelante en el último Consejo de Ministros de julio. Resumiendo, el julio prometido por Sánchez se ha convertido en septiembre. Aún no se sabe si se hará mediante Decreto Ley (con aprobación del Congreso en un mes) o Real Decreto (sólo el ejecutivo sin pasar por el Parlamento). Veremos en lo que queda todo este embrollo que no hace sino desesperar a sus votantes y jugar con los sentimientos de miles de republicanos.

 

Quinta mentira: derogar la reforma laboral del PP

En julio de 2014 una de las primeras declaraciones de Sánchez como nuevo Secretario General del PSOE fue: “La primera medida que tomará el próximo Gobierno socialista será derogar la reforma laboral de Rajoy”.

En 2015 Sánchez presentó en el Senado una propuesta de reforma del Estatuto de los Trabajadores y aseguró que su primera medida, si llegase al Gobierno, sería derogar la reforma laboral del PP. Por aquel entonces fue muy duro con dicha reforma y llegó a asegurar que la ley era injusta y que se habían perdido 1,4 millones de trabajadores. En 2016 volvió a prometer que derogaría la reforma laboral del PP si llegaba al Gobierno, aunque dicha derogación no formase parte del acuerdo que firmó con Ciudadanos (trataba de mejorar las modalidades de los contratos para evitar el abuso de la temporalidad). Incluso en el debate televisivo de diciembre de 2015 que le enfrentó a Mariano Rajoy le dijo a la cara “vamos a derogar su reforma laboral”. En junio del 2017, volvió a repetir en distintos medios que si llegaba al Gobierno derogaría la reforma laboral del PP, y llegando al año actual, 2018, en abril concretamente, en la presentación de sus presupuestos alternativos a los del PP, aseguró de nuevo que derogaría la reforma laboral del PP y que esa medida aportaría 4650 M€ para pensiones. De todo esto los sindicatos callados, qué menos Pedro.

En todos esos casos Pedro Sánchez mintió a los españoles. Tanto en su programa electoral del 2015 para las elecciones generales: “Los y las socialistas derogaremos con carácter inmediato toda la reforma laboral del PP, que estableció un modelo de empleo precario, de bajos salarios, de despidos baratos y un sistema de relaciones laborales sin equilibrio de poder entre trabajadores y empresarios”, como en su programa electoral del 2016 también para las elecciones generales : “Los y las socialistas derogaremos con carácter inmediato toda la reforma laboral del PP, que estableció un modelo de empleo precario, de bajos salarios, de despidos baratos y un sistema de relaciones laborales sin equilibrio de poder entre trabajadores y empresarios. Un modelo que ya ha sido desautorizado en muchos de sus contenidos por la jurisprudencia del Tribunal Supremo”, en ambos casos lo tenían muy claro.

Nada más llegar al poder como presidente del Gobierno ordenó a su nueva y flamante ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, dar las malas noticias, no derogarían la reforma laboral tantas veces cacareada ya que “sabemos qué peso parlamentario tenemos”.  A primeros de agosto Sánchez en persona declaró: “No se va a poder derogar la reforma laboral pero no quiere decir que el Gobierno no desmonte artículos lesivos”.  Ya han dicho que no van a tocar los aspectos más polémicos de la ley, como por ejemplo los despidos, pero que van a mejorar la negociación colectiva porque quieren darle mayor peso a los convenios sectoriales sobre los de empleo. Ahora entendemos el silencio de los sindicatos, les van a otorgar más poder de negociación. Sin embargo el Gobierno de Sánchez necesitará de acuerdos tripartitos para llevar con éxito este asunto. Veremos el resultado.

 

Sexta mentira: publicar la lista de la amnistía fiscal del PP

Cuando alguien repite tanto una cuestión la gente tiende a creerle. Sánchez repitió hasta la extenuación  que publicaría la lista de amnistiados por el Gobierno del PP (2012), a la que él denominó “lista de la vergüenza” o “lista de Rajoy”. En 2015 se refirió a ella tras la detención de Rodrigo Rato, cuando declaró que la citada lista servía para blanquear el dinero de personas afines a la cúpula del PP “ayer Bárcenas y hoy Rato”. Pero no fue la única vez, hasta en diez ocasiones se refirió a la citada lista de amnistiados declarando que sería la segunda medida si llegaba a ser presidente. “Os digo que si no publican ellos los nombres y apellidos de los amnistiados lo haremos nosotros en cuanto lleguemos al gobierno” ¨(abril, 2015), llegó a ponerle una fecha límite a Rajoy: “Por eso yo le exijo a Mariano Rajoy que antes del 24 de mayo haga pública la lista de la vergüenza, la lista de defraudadores” (abril, 2015), “Le digo una cosa señor Rajoy: publique esa lista porque si no lo haremos nosotros en cuanto lleguemos al Gobierno” (abril, 2015).

Toda esa voluntad se le borró de la mente a Sánchez en cuanto llegó al Gobierno, de hecho en julio tuvo que admitir en el Congreso que no iba a publicar lo que él mismo denominó “lista de la vergüenza”, su “excusa” para no publicarla se basa en que el Tribunal Constitucional ya se había pronunciado en una dura sentencia sobre la anterior Administración declarando la inconstitucionalidad de la amnistía y sin efectos retroactivos de las regularizaciones. Ciudadanos y Podemos han coincidido en que puede y debe publicar dicha lista mientras el presidente se escuda en que “no resulta conforme al orden constitucional publicar esos datos” (art. 9.3 CE), lo que lleva a pensar a ambos partidos que existen nombres de socialistas en esa lista de la vergüenza. Rivera le llegó a preguntar en el Congreso: “¿Qué socialistas o amigos del PSOE hay en esa lista para que ahora no se atrevan a publicarla?”. No existe ningún informe jurídico que proteja la tesis del presidente según Rivera, Sánchez dice que sí existe uno de la Abogacía del Estado. Los ciudadanos no hemos visto ninguno. ¿Sánchez nos estaría mintiendo de nuevo?

 Séptima mentira: “hucha” de las pensiones e impuestos

Cada vez que el Gobierno de Rajoy sacaba dinero de la “hucha” de las pensiones el PSOE vertía duras críticas ante el atroz atropello hasta rasgarse las vestiduras (cuántos cosidos han tenido que hacerse). Sánchez ha llegado al Gobierno de España y se ha encontrado con la realidad de frente. La propia Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, ha declarado que “A mí me encantaría no tener que tocarlo (el Fondo de Reserva) pero quiero ser prudente. Vamos a ver cómo evoluciona la recaudación de cuotas de aquí a final de año […] si tenemos que sacar algo habrá que hacerlo porque los pensionistas tienen derecho a cobrar sus pagas extraordinarias”. Primera marcha atrás.

Tras usar el crédito del Estado a la Seguridad Social, 7500 M€ en junio, para abonar la paga extraordinaria de 9,6 millones de prestaciones, el Gobierno tiene previsto agotar los 13800 M€ globales de dicha línea de préstamo. Esto es debido a que las cotizaciones sociales recaudadas mes a mes no son suficientes apenas para abonar las pensiones a pesar de un crecimiento mensual del 5% de las mismas. No digamos para cumplir con el abono de las pagas extraordinarias unido al abono del IRPF liquidado y al pago de los atrasos de la subida de las pensiones. Esta situación sólo mejoraría si aumentase la recaudación de las cotizaciones sociales de aquí a final de año. Veremos qué sale del próximo Pacto de Toledo.

Lo que está claro es que Sánchez pretendía cubrir una parte de ese déficit de la Seguridad Social con el anunciado “Impuesto a la banca”. El principal banco del país, el Banco Santander, fue el primero que dio el aviso a Sánchez, si el Gobierno aprobaba el impuesto el banco modificaría su estructura legal en España. Tras una reunión reservada en Moncloa a primeros de agosto Sánchez echó marcha atrás y ordenó a su ministra de Hacienda recular con el impuesto. La banca le dejó las cosas claras al presidente. La ministra ya ha reconocido que no se encuentra entre sus objetivos más urgentes dicho impuesto a la banca y no lo ha incluido entre las medidas a tomar “lo antes posible”.

En una reciente entrevista a la Agencia Efe, la ministra de Hacienda María Jesús Montero ha admitido que en las negociaciones con el resto de fuerzas políticas para los próximos Presupuestos Generales del 2019 podrían no estar el impuesto al diesel, ni el impuesto a la banca, ni el impuesto digital. Tan sólo una semana antes había anunciado que el impuesto al diesel se incluiría en dichos Presupuestos y entraría en vigor en enero del 2019. Parece ser que algunos de sus socios que le apoyaron en la moción de censura no están dispuestos al alza fiscal de dichos sectores de una forma tan abrupta. Todo se disipa hasta convertirse en promesas rotas de Sánchez. Todo puede ser mentira, una vez más.

La debilidad parlamentaria del Gobierno de Sánchez es una de las cuestiones que más preocupa a algunos barones socialistas (los que en su día apoyaron a Susana Díaz) que dirigen comunidades autónomas. A pesar del efecto Moncloa, y del aumento de las expectativas electorales tras la cocina del CIS, no las tienen todas consigo ya que el PSOE ostenta el poder del gobierno más débil que haya existido en democracia. ¿Debe convocar elecciones Sánchez este mismo año como ya apuntan off the record algunos barones socialistas?  Mientras Sánchez se lo piensa, aunque ya ha dicho que no, que su idea es agotar la legislatura, se tendrá que enfrentar a la oposición de Ciudadanos y el PP y, sobre todo, a Podemos el cual, a pesar de haberle apoyado en la moción de censura, se adivina como el peor adversario político que va a tener el PSOE en el Congreso. La izquierda tiende a dividirse y a fagocitarse, ley de vida.

Todos estos asuntos dejan en evidencia los bandazos del nuevo Gobierno de Sánchez, un rumbo errante a golpe de titular que poco a poco se va desmontando. Desde aquel comienzo glorioso, con la maleta cargada de promesas, tan solo han pasado poco más de dos meses y a Sánchez se le atascan los asuntos hasta el punto de, bien echarse atrás, bien no poder realizarlos por legalidad, por falta de apoyos parlamentarios o, simple y llanamente, porque nos mintió a los españoles.

Aristóteles nos avisó con su elegante sabiduría: “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”. Sánchez me ha mentido, como ciudadano, como persona, como español, y por eso le repito lo que escribí al comienzo de este artículo: no espero, como español, que el presidente me diga la verdad de todos los asuntos de estado. Lo que le pido a mi presidente, como español, es que no me tome el pelo. Sin acritud, Pedro, sin acritud.