Por esto voy a Alsasua

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Alsasua
Alsasua By Zarateman - Own work, Public Domain, Link
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Desde que se anunció la visita de España Ciudadana a Alsasua en homenaje y defensa de la Guardia Civil, he escuchado todo tipo de reacciones. Desde el que quería que montásemos el banderín de enganche y movilizáramos autobuses, a los que piensan que es un ataque a gente inocente, pasando por los que lo sienten como una provocación imprudente aunque apoyen las ideas que defiende. Y me quedo con la impresión de que hay más que explicar.

No hablo en nombre de España Ciudadana. Ni siquiera en nombre de Ciudadanos. Hablo solamente en el mío propio. Esto es importante porque hay tantos motivos para asistir al evento de mañana como personas planeando asistir. Este es el mío. Sin más.

Voy a ir porque creo que hace falta hacer algo así de desacostumbrado para reabrir el debate en Navarra sobre lo que se puede hacer y lo que no. Porque nos hemos acostumbrado a que “no se va”, “no se dice”, “es provocar”, “cuidado con eso que tienes familia”, “habrá represalias”.

Relee por favor la lista. Estamos hablando de que un grupo de intolerantes, y sus primos de Zumosol con bombas y pistolas, han acabado creando un estado mental en el que dejamos pasar que no nos dejen hablar como queremos y donde queramos. Que sea normal colgar ikurriñas en lo Viejo, y que también sea normal que se ataque la vivienda de quien se atreva a colgar una bandera española. Que haya gente (decenas) que se crea justificado para insultar a gritos a quien pone una mesa informativa que no les gusta en el centro de Pamplona. Y gente (más) que piense que ponerla es una provocación injustificada.

Para decirlo en dos palabras, vivimos secuestrados.

Los verdugos ya no están, aunque sus criaturas sigan enseñando los dientes. Fueron derrotados por Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza, por la colaboración francesa, por la movilización ciudadana y por la (breve) unidad política. Las criaturas que los crearon, jalearon y animaron siguen ahí, con la misma intolerancia y las mismas ganas de imponerse por cualquier medio disponible. Siguen enseñando los dientes. Siguen empujando carpas, escupiendo, montando contramanifestaciones, rompiendo buzones, acosando a las amistades y parejas de guardias civiles. Ya no señalan para que otros maten, ya no avisan a los pistoleros de que la víctima aún se mueve para que vuelvan a rematarla. Pero tampoco se esconden.

La memoria es traicionera. Ante intolerantes como esos, que llamaríamos fascistas si quisiéramos simplificar, no sólo tememos el enfrentamiento físico (que te llamen perro a gritos a la cara tiene su aquel) sino algo mucho más grave. Un compañero de Ciudadanos, cuando no se lo piensa, todavía dice que cree que “acabaremos muertos”. Tememos a los pistoleros.

Los pistoleros ya no están. Va siendo hora de salir de la jaula.

Porque es una jaula que nos imponemos solos. Con la ayuda de los que se benefician de ese miedo, los que protegen a esos cachorros, los que no retiran subvenciones a los grupos que fomentan la intolerancia, los que permiten actos ilegales, los que dejan pasar okupaciones y exaltaciones del terrorismo. Los que arropan a los agresores de guardias civiles en Alsasua. Los que quieren a los rivales asustados. Los mismos que quieren retirar a Guardia Civil y Policía Nacional de donde hacen falta para dar seguridad a los ciudadanos que no piensan como ellos.

Va siendo hora de reclamar Navarra para la libertad de opinión. De obligar a las instituciones a trabajar para hacerla respetar, aunque signifique dejar que les lleven la contraria. De obligar al Estado y a la Comunidad Foral a tomar un papel activo para defender a quien no opina como los abertzales radicales. De dejar claro que no es “extremismo” ni “ultraderecha” poner la bandera de España en cualquier punto de Pamplona. Es una opción legítima, y es obligatorio respetarla. No “optativo”. No “de agradecer”. Obligatorio.

Es tan obligatorio como respetar a los comunistas que ponen la bandera de un régimen sectario como la II República española. Como respetar a los abuelos de los terroristas que piden la liberación de asesinos desde el centro de las rotondas varios días al mes. La libertad de opinión no es una virtud de la gente sensata, es un derecho de todos que tenemos que conseguir asumir. Primero, nosotros, que hemos renunciado a él. Segundo, los partidos que gobiernan en Navarra y sus medios de comunicación. Y después, las autoridades, que han dejado de defenderlo.

Para reabrir ese debate, para forzar esa reacción, iré mañana a Alsasua a poner una pica en Flandes, y la cara si hace falta. No será la primera vez, ni la última. Pero alguien tiene que hacer de vanguardia para derribar esa puerta.

Otros irán por otras razones.

Miguel Cornejo (@miguelcornejoSE).