Populismo, la cocaína del pueblo

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el populismo a través de técnicas científicas de Neuromarketing
El populismo a través de técnicas científicas de Neuromarketing
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No busques aquí  un artículo más sobre el POPULISMO y sus malvadas consecuencias.  Mi pretensión es describir la forma  en la que dicha estrategia populista tiene un alto impacto en nuestro comportamiento individual y grupal.

La mejor definición de Populismo que he encontrado es la de: “Doctrina que apela a los intereses o sentimientos del pueblo, o de la mayoría,  generalmente como contraposición a los de las consideradas elites “. Al tener en cuenta los intereses, sentimientos y emociones podemos analizar cómo nos influye el populismo  a través de técnicas científicas  de Neuromarketing.

Si atendemos a la teoría de Paul Maclean, nos explica que en nuestro mente existen 3 cerebros interconectados que nos conducen de una manera u otra a hacia la decisión. El primer cerebro es el racional (Cortex) que es el que decide mediante el análisis objetivo y es un 15% del proceso decisional, el segundo cerebro es el emocional (límbico) y a través de la memoria y la kinestesia elige nuestra conducta, tiene un peso del 20% en las acciones a tomar y por último, el tercer cerebro (el reptiliano) donde se conservan los instintos primarios de la evolución humana, es el instinto animal e inconsciente y condiciona el 65% de nuestra decisión.

Desde esta óptica  los candidatos populistas construyen y articulan sus mensajes y discursos colectivos principalmente para influir en nuestros instintos más primarios localizados en la parte del cerebro que es más instintiva y que en épocas prehistóricas nos sirvió para no ser comidos por las bestias depredadoras y fue muy útil para defendernos de las invasiones de tribus enemigas.

Psicodelia
Psicodelia

Desde el populismo normalmente se busca continuamente despertar el Miedo ya que es la emoción más influyente para nuestro cerebro y no lo hacen apelando directamente al pánico sino que lo manipulan mediante la identificación de unos  grupos invasores que nos acechan (la tribu) y acabarán con nuestro bienestar económico y social ya sean oligarquías y grupos económicos especificas (Ricos, banqueros, liberales, tramas conspiratorias, etc) o bien a través de aspectos socioculturales (nacionalidades, razas, etnias o religiones). Una vez el enemigo está identificado se activa esa  emoción tan potente en nuestro cerebro y para ello estamos programados genéticamente a reaccionar de tres formas:

  1. Paralizándonos, para que el tigre depredador no nos atrape, en este caso la desafección hacia la política es resultado del miedo.
  2. Huyendo. Votar a un partido o candidato populista es siempre una huida hacia delante que romperá con la fuente de todos los males.
  3. Agresividad, esta es la peor de las conductas posibles y es la que desprende odio y actitudes de violencia verbal o física. Las guerras, holocaustos y masacres han venido siempre por la canalización del miedo mediante las armas.

Desde Julio Cesar, Lenin, Stalin pasando por Hitler y los líderes fascistas pero también políticos democráticos como Roosevelt, los Peronistas o  Hugo Chávez  muchos han sido los líderes políticos que han utilizado el populismo para manipular el pueblo articulando un discurso con recetas mágicas que contrarrestan el temor que provocan esos grupos opresores que amenazan la seguridad de los ciudadanos.

Karl Marx pronunció su famosa frase “la religión es el opio del Pueblo”  así lo determinó porque existen Populistas que pueden generar la emoción del amor como motivante de una revolución pacífica y adormecedora después de la victoria, así lo hicieron algunos líderes populistas como Jesucristo, Ghandi y M.Luther King entre otros. No obstante es muchísimo más complicado que el afecto emocional provoque una respuesta contundente y consiga cambiar las actitudes de los votantes. Los populistas buenos suelen generar compasión, solidaridad y comprensión, los votantes los valoran positivamente pero ante el miedo se decantan más por los populistas revolucionarios.

La hormona Noradrenalina y la dopamina aumentan en dosis considerables en los neurotransmisores del cerebro cuando se genera el miedo y justamente son las mismas hormonas que aumentan ante el consumo de cocaína, por tanto podemos afirmar que “El Populismo es la Cocaína del Pueblo”

Frente al miedo y el populismo, la respuesta que nos brinda la catedrática de Ética Adela Cortina es la de asimilar la creencia en todos nosotros de la “igual dignidad”.  En definitiva yo diría la de buscar la emoción del amor al prójimo y la empatía o en todo caso “aumentar  la hormona de la Oxitocina en los votantes”

 

Fuentes:

“A Triune Concept of the Brain and Behaviour” (1975). Paul Maclean

“La patología del Odio”. Adela Cortina http://elpais.com/elpais/2017/03/16/opinion/1489679112_916493.html

Historia General de las Drogas. (1985). Antonio Escohotado