Podemos, los populismos y la gangrena de las democracias

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Pablo Iglesias y Alberto Garzón populismos
Pablo Iglesias y Alberto Garzón | Fuente: Podmos
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Quizás el título parezca un poco exagerado. Tal vez algunos consideren que la actitud de Podemos y el avance de otros populismos en Europa no sean tan graves como para afirmar que la democracia está en peligro. Hoy no, de acuerdo, hoy no lo está. Pero si no hacemos nada la infección se extenderá hasta gangrenar por completo nuestra democracia liberal que tantos esfuerzos y tantas vidas ha costado consolidar.

Sí, considero a Podemos una infección, igual que al Frente Popular francés o a los populismos  frenados en las urnas de Países Bajos o Austria.  Un reciente estudio nos decía lo que ya sabíamos, que los populismos del norte de Europa son de derecha radical y los del sur de izquierda radical, pero ambos coinciden en un tema fundamental; son antisistema. Y ser antisistema en Europa es ser anti demócrata, porque nuestro sistema es la democracia representativa liberal. Son enemigos de la democracia.

Incluso hay países que tienen la mala suerte de sufrir al mismo tiempo populismos de izquierdas y derechas, como son el caso de Italia, con su Movimiento 5 Estrellas, no totalmente de izquierda pero sí escorado hacia ese lado, y la Liga Norte, igual de populista pero de signo contrario. O Grecia, donde Syriza, en el poder, tiene como antagonista populista y de extrema derecha a Amanecer Dorado. Pero no nos engañemos, sus fines son los mismos.

Por suerte, la “Europa que nos cobija” y la democracia que impone la pertenencia a esta Europa, impide que este tipo de movimiento que quieren destruirla y destruirnos, se hagan con todos los resortes del poder y hagan y deshagan a su antojo. Por muy imperfecto que sea el sistema del que nos hemos dotado y que sin duda debemos ir reformando a mejor, es infinitamente más democrático y justo que el que quieren imponer los populismos. De un lado y de otro, equidistantes y equivalentes.

Pero no nos dispersemos. Centrémonos en el nuestro, en nuestro Podemos, Mareas y otras hierbas (no voy a decir que malas) que invaden el jardín de nuestra democracia.

Esta semana ha sido asunto de conversación en el hemiciclo del Congreso y en las tertulias políticas las “formas” de los diputados de Unidos Podemos. En realidad, las formas son lo de menos. ¿Qué quieren llevar una camiseta con la foto de un delincuente? Que la lleven. Quienes se retratan son ellos. ¿Qué utilizan expresiones insultantes, soeces e impropias de un lugar de debate político en el Congreso? Lo mismo ocurre, sólo demuestra su “exquisita” educación y saber estar en la casa que representa a todos los ciudadanos.

A parte, con estas actitudes demuestran otra cosa, la absoluta irrelevancia del fondo de lo que defienden, si es que defienden algo. Se llaman progresistas, pero se han instalado en un marxismo trasnochado más propio de 1917 que del siglo XXI. Hoy mismo, un día después del golpe de estado de Maduro en Venezuela callan, otorgando, como dice el refrán, las maniobras totalitarias del caudillo bananero.

El peligro de estos populismos, todos, el podemita o el del Frente Nacional francés, es que tienen el mismo objetivo: robarnos la libertad. La complacencia y complicidad que muestran con los regímenes totalitarios es muy reveladora. Felicitan los cumpleaños de los dictadores, conmemoran las fechas de sus fallecimientos y tachan de golpista e incluso asesinos a todos los que osan discrepar de las consignas y mandatos de sus autócratas.

Tsipras hablando en Alemania en un mitin de los populistas Fraktion Die Linke
Tsipras hablando en Alemania en un mitin de los populistas Fraktion Die Linke

La autocracia interna en Podemos se ha demostrado en su último congreso Vistalegre II. La voluntad del “caudillo” Iglesias se ha impuesto sobre cualquier voz discrepante no por la vía del voto democrático, ni de la discusión, si no a través del repudio público de los (o del) disidente. No quiero ni pensar que alguien como Iglesias y sus acólitos llegaran al poder sin los filtros que impone la democracia representativa y los controles, que por muy malos que sean existen, y que nuestras instituciones poseen. Tenemos cerca el ejemplo de Syriza. Sus promesas han quedado en nada, absolutamente en nada. Y todas las encuestas indican que en los próximos comicios que se realicen en Grecia su fracaso será histórico, sólo comparable a la debacle del PASOK.

Estos partidos o amalgamas antisistema, Podemos, CUP, las Mareas, Anticapitalistas, etc. son una auténtica gangrena para la democracia. Algunos opinan que deben existir para que los partidos sensatos, sean de la ideología que sean, estén atentos y no pierdan el foco. Pero también tenemos que tener en cuenta que si estos partidos surgen es por nuestro fracaso como sociedad. Por nuestra dejadez. Por abordar las crisis como si el principal objetivo de los estados en estas circunstancias no fuera proteger a los más vulnerables.

Si aparecen todos estos partidos, grupos y sopas de siglas, y aunque ya sé que es una simplificación de un problema mucho más complejo, es porque aplicando políticas equivocadas, sin hacer las reformas necesarias y olvidándonos de la mayoría de los ciudadanos, la infección se extiende y se vuelve una gangrena que crece y crece porque nosotros mismos la alimentamos.

Apliquemos los antisépticos cuanto antes, hagamos en cuanto podamos las reformas que permitan recuperar las clases medias, asalariados, autónomos y empleados públicos, no pongamos zancadillas a los emprendedores y protejamos a quienes por las circunstancias que sean no pueden protegerse por sí mismos.

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