Pedro Sánchez condena al PSOE a la oposición permanente no revisable

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez y su grupo en el parlamento tenían una salida fácil para abstenerse en la votación de la enmienda que PP y Ciudadanos habían presentado para imposibilitar la derogación de la “Prisión Permanente Revisable”. Tenían argumentos suficientes para no dar un paso más al suicidio colectivo | Fotografía: PSC Barcelona | Licencia cc-by-2.0
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Una vez más la gran ambición personal de Pedro Sanchez de liderar la izquierda en España pone en peligro al PSOE, haciendo daño al partido en el presente y lo que es peor, hipotecando su futuro, creando con una deuda del PSOE con los ciudadanos que le impedirá ser un partido de alternativa de gobierno en mucho tiempo.

Pedro Sánchez y su grupo en el parlamento tenían una salida fácil para abstenerse en la votación de la enmienda que PP y Ciudadanos habían presentado para imposibilitar la derogación de la “Prisión Permanente Revisable”. Tenían argumentos suficientes para no dar un paso más al suicidio colectivo de aquel partido que fue el referente de la izquierda moderada en España.  Podía haber argumentado la espera a la decisión del Tribunal Constitucional, el apoyo popular a la no derogación de esta ley, la sensibilidad con las víctimas y sus familiares que desde las gradas de público del hemiciclo miraban una vez más el abandono irracional de algunos políticos en defensa de su causa, e incluso podría haber atendido a la súplica que desde la tribuna de oradores le realizó Juan Carlos Girauta, por un simple acto de sentido común.

Pero no, Pedro Sánchez y los que se pueden llamar los suyos, volvieron a las andadas y esta vez a diferencia de lo que pasó con la aplicación del 155, ni algunos de los barones, ni los dirigentes históricos del partido, han sido capaces de hacer entrar en razón al obsesionado Sánchez con liderar a una izquierda descerebrada. Que el PSOE caiga en la trampa del PNV, que sea capaz de votar a favor de la posible derogación de esta Ley con Batasunos, Izquierda Republicana de Cataluña y los fanáticos antisistema de Podemos, hace ver que el PSOE anda cual pollo descabezado por la granja de la política en España.

Querer obtener el liderazgo de la izquierda debería ser algo ambicionado por Pablo Iglesias, pero es tan torpe Pedro Sánchez que sus actitudes y formas le llevan de forma constante a luchar por ese liderazgo, ¿es tan torpe que no ve que ese liderazgo ya es suyo?

Esta vez creo que ha ido muy lejos, demasiado, se ha confundido en la estrategia, en las formas y sobre todo en no calibrar al enemigo que está creando. Los ciudadanos son gente de ley y orden da igual el signo político de estos. Solo aquellos que no quieren ni ley ni orden, los radicales, los nacionalistas, los populistas, esos que le vienen bien el mal ajeno, los que discuten el estado de derecho, los que apoyan causas contra el estado, son capaces de votar, en forma y fondo lo que se votó en el congreso. Esa minoría jamás gobernará España y Pedro Sánchez ayer hizo dar un paso al PSOE que le condena de forma inexorable a una oposición permanente no revisable, pues se ha enfrentado a los sentimientos mayoritarios de la ciudadanía.

Pedro Sánchez liderará la izquierda, de eso estoy seguro, pero lo hará desde la oposición durante toda su vida política.