Mariano y un señor de Murcia

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Pedro Antonio Sánchez y Mariano Rajoy
Pedro Antonio Sánchez y Mariano Rajoy - Fuete: La Moncloa
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Al contrario que la ingeniosa obra de Miguel Miura, lo que está sucediendo en la Región de Murcia con un señor, Pedro Antonio Sánchez López, no tiene ni pizca de gracia.

No, don Mariano Rajoy, no tiene ninguna gracia. Y no me salga con la vulneración de la presunción de inocencia. Eso es un derecho fundamental, incluido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, relativa a los procesos penales, que nada tiene que ver con la responsabilidad política o el ejercicio de un cargo público.

Ya está bien de que cuando se le recuerde, señor Rajoy, que don Pedro Antonio Sánchez López está investigado, eufemismo que se ha inventado usted en su “reforma rodillo” de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 2015, nos salga siempre con que se está vulnerando el principio de presunción de inocencia. Y no es así. El investigado-imputado, sigue teniendo ese principio ante los tribunales, que es donde se ha de proteger.

Pero se le olvida, muy convenientemente para sus intereses, que nada tiene que ver ese principio con otro que en democracia es casi tan sagrado como el citado, y es el de responsabilidad política. Responsabilidad que usted y los suyos eluden constantemente apelando a la presunción de inocencia. No es algo exclusivo de su persona, ni siquiera del PP. Todo partido que ha tenido casos de corrupción ha apelado al mismo principio sin el más mínimo pudor. CiU, PSOE e Izquierda Unida lo han repetido en todos los casos en los que se han visto salpicados.

Y no, en política a la responsabilidad no se la presume inocente. Cuando una persona ejerce un cargo público, ya sea electo o de confianza de un electo, debe ejercer la dirección y vigilancia de su trabajo con el compromiso y eficacia debida. Si se producen actos ilegales, o incluso legales pero ineficientes o indeseables para la ciudadanía, sean estos reprobables desde el punto de vista penal o político, ha de recaer sobre sus hombros, sin la más mínima eximente, toda la responsabilidad.

Ahora, que un órgano judicial cita como investigado, es decir, imputado, a Pedro Antonio Sánchez López, presidente de la Región de Murcia, Mariano Rajoy no puede llamarse a andanas y renegar de su firma. Y lo que es más grave, de su palabra. El simple hecho de admitir a trámite la querella por el “caso auditorio” con Sánchez como investigado por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia, ya debería ser motivo más que suficiente para que este señor, demostrando un poco de vergüenza, plegara velas y se retirara de la “responsabilidad” política que ahora mismo ejerce.

Y debería hacerlo por varios motivos. Primero porque está en el pacto de investidura que firmaron el Partido Popular y Ciudadanos para la Región de Murcia. En segundo lugar, porque está así establecido en el pacto firmado por el Partido Popular y Ciudadanos para la investidura como Presidente de Gobierno de Mariano Rajoy. Y en tercer lugar, porque se supone que Rajoy no es un sinvergüenza sin palabra y que cumple los compromisos que firma. Aunque esto último aún está por demostrar.

No sé si Pedro Antonio Sánchez al final saldrá absuelto o condenado por los delitos de “prevaricación, fraude, falsedad documental y malversación de fondos públicos” por los que está investigado, y de los que le acusa la fiscalía. Pero lo que ya es un hecho demostrado es que durante su mandato en el Ayuntamiento de Puerto Lumbreras, el famoso auditorio se adjudicó al estudio de arquitectos que había redactado el anteproyecto sin concurso, que las obras se dieron por terminadas aun faltando un 38% lo contratado, y que los 6 millones de euros de su coste se pagó en su totalidad con fondos del Plan de Pago a Proveedores a pesar de haber recibido una subvención por el gobierno de la Región de Murcia por eses mismo importe y para ese concepto.

La respuesta penal la dará el actual presidente de la Región de Murcia ante los tribunales, pero la evidente responsabilidad política la deberá asumir de forma inmediata, y dimitiendo, tal como tiene firmado el Partido Popular tanto en Murcia como en Madrid.

La pregunta a todo esto es evidente. ¿Tiene Mariano Rajoy palabra como para hacer honor a lo firmado o simplemente es un fullero de feria como cualquier otro?

Mariano y un señor de Murcia nos darán la medida de la honradez y valía de los compromisos de los conservadores españoles.