Opinión: Orgía en el Congreso; Por Ismael Escuín

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Pool Moncloa/José María Cuadrado
Pedro Sanchez | Pool Moncloa/José María Cuadrado
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Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano, pero se olvida que también lo son de todo placer. (Denis Diderot)

Todo placer lleva implícito un sentimiento de culpa. En la teoría del psicoanálisis de Freud, dentro del aparato psíquico del individuo, Ello, Yo y SuperYo, el propósito vital del individuo (Yo, consciente) tiende a conquistar sus necesidades congénitas y a conseguir sus pulsiones (innatas, heredadas o constituidas) a través del inconsciente Ello. Su psique (psyché) valora, o no, los riesgos que alcanzar esos deseos conllevan al individuo por lo que entra en acción el SuperYo para restringir aquellas satisfacciones, esto lo hace en tres niveles: consciente, preconsciente e inconsciente. Aquí entra la orgía y Sánchez es el que la organiza.

 Sánchez ha entrado en el Congreso convocando una orgía para alcanzar sus pulsiones de poder. Entiéndase en las dos acepciones de la RAE: 1. Festín en que se come y bebe inmoderadamente y se cometen otros excesos. 2. Satisfacción viciosa de apetitos o pasiones desenfrenadas. Sus ochenta y cuatro diputados (84) necesitan muchos más para sacar adelante cualquier ley que los socialistas pretendan impulsar. No tiene mayoría para acometer reformas y él lo sabe.

Ha comenzado con un Decreto Ley para controlar RTVE, entrevista de por medio y con una dudosa extraordinaria y urgente necesidad, ha anunciado medidas que inciden en el gasto, tales como eliminar peajes, eliminar copagos para pensionistas sin tener en cuenta sus rentas, subidas impositivas a las clases medias destopando las cotizaciones (claro golpe a las empresas y a los trabajadores, ya que no habló de destopar las pensiones futuras), reducción de IVA que ya estaba recogido en los presupuestos del 2017 y previsto en los del 2018 (aquí su flamante nuevo ministro metió la pata por anticipado), un aumento de las pensiones, un plan de erradicación de la pobreza infantil… medidas todas muy elocuentes si no fuera por un pequeño detalle: no hay plan estructurado. Las medidas que suponen aumento de gasto presupuestario deben ser compensadas para no incumplir el objetivo de estabilidad presupuestaria y reducción del déficit que nos marca Europa. ¿Cómo va a cumplir Sánchez con todo lo que está prometiendo? Sólo tiene una salida: subir impuestos.

 

Concesiones al separatismo: privilegios de unos pocos

A Sánchez se le agolpan los problemas y no ha hecho sino comenzar el viaje. Según sus propias palabras en dos años no puede cambiar la ley de financiación autonómica, sin embargo está dispuesto a crear una Comisión Bilateral Permanente para ceder ante el Lehendakari Urkullu el acercamiento de los presos de ETA y la gestión de la Seguridad Social (Urkullu salió muy satisfecho de la reunión con el presidente, no en vano son treinta y siete las concesiones que se barajan, competencias pendientes del Estatuto de Guernika). Para romper el principio de Caja Única sí va a tener tiempo, esto conlleva cargarse de un plumazo el principio de solidaridad recogido en la Constitución Española, un principio que emana del artículo 2 y se garantiza su realización efectiva a través de los artículos 138.1, 156.1 y 158.2. Todo esto a Sánchez le importa poco pues el apoyo de los nacionalistas vascos era un cheque al portador: venía escrito con tinta china. De preocuparse por las víctimas de ETA lo deja para otra ocasión, ahora no toca.

En el lado catalán el PSC ha elaborado una lista con las normas impugnadas por Rajoy y que serán revisadas por el Gobierno de Sánchez. El  deseo del presidente es rebajar los litigios con Cataluña potenciando la relación bilateral. Para ello su gran plan consiste en “negociar” las leyes del Parlament con recurso de inconstitucionalidad interpuesto en su día por el ejecutivo del PP, este trámite no lo llevará en un principio al Congreso, pretende renegociarlas directamente con la Generalitat en el marco de la comisión bilateral del Estado con Cataluña (9 de julio), algo legal pero inmoral si de cuestiones de estado se trata. De avanzadilla ha enviado a Pablo Iglesias a entrevistarse con Torra, un ministro en la sombra para dorarle la píldora al President marioneta interpuesto por el huido de la justicia Puigdemont. Torra, por su parte, ha manifestado que “tenemos que crear otro 1 de octubre en el sentido de llegar al objetivo que algunos tenemos, que es llegar a la independencia y hacer efectiva la república”. De fondo, la república plurinacional. Sobre la mesa se negociarán las referentes al estado de bienestar o de carácter económico: Agencia Catalana de Protección Social (Seguridad Social catalana), la Agencia de Ciberseguridad Catalana (CNI catalán), universalización de la asistencia sanitaria, cambio climático y las asociaciones de cannabis entre otros. Sánchez no lo puede ocultar: su mochila está cargada de letras de cambio, la hipoteca de los apoyos en la moción que le llevó a ser presidente tiene unos plazos de devolución, y con intereses.

 

Hipotecas con fecha de vencimiento

Decía el filósofo y poeta griego Sófocles que Al hombre perverso se le conoce en un sólo día: para conocer al hombre justo hace falta tiempo. En un mes en la Moncloa el presidente ha mostrado parte de su arsenal conciliador con las minorías separatistas obviando a buena parte de la sociedad española, socialistas de otras regiones incluidos. Cuando Sánchez fue jefe de la oposición exigió en multitud de ocasiones a Rajoy un cambio en el modelo autonómico de financiación en busca de dotar con mayores recursos a autonomías gobernadas por el PSOE e infrafinanciadas para garantizar los servicios públicos. Incluso le puso un límite, 31 de diciembre de 2017, para llevar a efecto dicha reforma: “El estado de las autonomías es el estado del bienestar. Por tanto hablamos de cómo financiamos servicios sociales tan importantes para las comunidades” llegó a declarar junto al presidente de la Generalitat Valenciana. Hoy todo aquello se ve como un discurso vacuo, palabras que se las llevó el viento para no volver, al menos en los dos próximos años. Los propios socialistas trinan ante la falta de solidaridad entre regiones, uno de los principios básicos del socialismo.

Ahora hay “falta de tiempo” declaró el propio Sánchez en la sesión de control del Senado. Esto no ha gustado nada ni a las comunidades gobernadas por el PP como a las gobernadas por el propio PSOE. Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia, La Rioja, Castilla-La Mancha o la Comunidad de Madrid han puesto el grito en el cielo, mientras tanto Susana Díaz reclama a Sánchez cuatro mil millones (4000 M€) más debido a su infrafinanciación autonómica. Sálvese quien pueda. En esta orgía sólo salen ganando los separatistas, el pulso al estado ha tenido sus frutos y Sánchez va a conceder más de lo que hubieran conseguido antes del lío del procés. Llega el tiempo de vencimientos hipotecarios.

 

El placer, lo primero

A nadie le sorprende ya que la orgía organizada por Sánchez tiene un protagonista principal: él mismo. Lo intentó a nivel internacional: el gesto de acoger en puerto seguro al Aquarius y a sus 630 migrantes era una maniobra de imagen perfectamente calculada por alguna mente suprema del marketing, sin embargo falló estrepitosamente. Los líderes europeos no quieren gestos egocéntricos de salvadores universales, la mayoría se decantan por una posición de refuerzo de fronteras y plataformas de desembarque en países fuera de la Unión Europea. Es decir, control común de los flujos migratorios por encima de una efímera solidaridad individual. Merkel y Macron incluso solicitan un aumento de plantilla en la Guardia Europea de Fronteras y Costas (FRONTEX). El resultado de la mini-cumbre de Bruselas ha sido el contrario a la tesis de Sánchez: blindaje de las fronteras europeas, refuerzo de FRONTEX y acuerdos de creación de plataformas de desembarque.

Pero a Sánchez todo eso parece no haberle afectado el ánimo. Volvió de la cumbre satisfecho, positivo y esperanzado de haber encontrado “más puntos de unión que de discrepancia.” Ignoramos, sinceramente, si él mismo se cree su discurso.

Para Sánchez su proyecto está en marcha. Los demás miran los vaivenes del placer orgiástico de los separatistas en el Congreso. Tardá se frota las manos, Rufián guarda su impresora, Aitor aparca su tractor, EH-Bildu sonríe mostrando su colmillo, y Sánchez parece disfrutar de haberse conocido a sí mismo. Mientras tanto el PP se distrae con sus primarias, algo ha fallado cuando sólo un 7% de sus bases van a poder votar al sucesor de Rajoy. Podemos encantado de hacer de comparsa en esta tragedia griega (ni rastro del casoplón del amado líder). Queda el grupo resistente de Ciudadanos plantando cara, con firmeza, ante tales concesiones al nacionalismo y a la pluralidad de naciones.

 Escribía Tales de Mileto que el placer supremo es obtener lo que se anhela. Sánchez ya está en Moncloa, ya ha obtenido lo que anhelaba, su Yo, consciente ha conquistado su necesidad, ha conseguido, con mayor o menor acierto, satisfacer su pulsión saltándose al SuperYo, hipotecando al resto de la nación española. Lejos quedan sus palabras del 5 de marzo de este mismo año cuando decía: “No voy a ser presidente del Gobierno a cualquier precio. Para mí ante todo está el país por delante. […] Atajos no valen”.  Ahora nos queda por ver si la orgía separatista le ha merecido la pena. Después de todo es su orgía. Su orgía en el Congreso.