Nueva utilización política de la gran nevada

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Como empieza a ser costumbre, Ciudadanos ya había pedido que se hiciese un plan serio para evitar las consecuencias de estos fenómenos naturales que se repiten periódicamente, y también como viene siendo costumbre, sin ser escuchado
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Nieva mucho en media España, nieva tan fuertemente como lo hizo en 2005 cuando Mariano Rajoy aprovechó la oportunidad para cargar al PSOE con toda la responsabilidad de las consecuencias de la nevada. Hoy es el PSOE con su socio Podemos quien carga la mano contra el PP ¿sus argumentos? exactamente los mismos que expuso Rajoy en su día, con puntos y comas, con las mismas palabras. Y también, como empieza a ser costumbre, Ciudadanos ya había pedido que se hiciese un plan serio para evitar las consecuencias de estos fenómenos naturales que se repiten periódicamente, y también como viene siendo costumbre, sin ser escuchado. Es la España de unos partidos en permanente campaña electoral llevada con postureo político, y un partido que en solitario suele pedir que se mire al futuro y que se deje en paz al pasado porque no ofrece soluciones. Ciudadanos clama en el desierto salvo cuando sus votos son necesarios como es el caso de los Presupuestos. En ese momento logra partidas que aplica a su programa de mejoras, algo de lo que cada vez más gente se da cuenta y por eso las encuestas le vaticinan un fuerte crecimiento.

Lo que debería dejar España y los españoles en la cuneta es la pretensión de que el Estado le resuelva todos los problemas. La globalización nos trae un mundo más liberal y aquella España autártica de la dictadura no volverá cuando ni siquiera la socialdemocracia logra avances en el mundo. Los españoles nos pasamos de listos y aplaudimos a aquellos que se cuelan en los atascos detrás de una ambulancia, o evitan la cola de una desviación metiéndose directamente en los primeros puestos, o simplemente defraudan a Hacienda. Ese mundo ya no existe, ahora es la época de la solidaridad, la empatía, y la colaboración, el circular a los lados en los atascos para dejar un carril libre a los servicios de emergencia.

Lo vimos ayer y lo veremos hoy. Los conductores no hacían caso de los avisos de los paneles ni de las predicciones de radio o televisión. No solo no dejaban espacio para las asistencias como es habitual en cualquier país civilizado, sino que avanzaban en medio de la nevada sin cadenas hasta quedar atravesados en la carretera impidiendo el paso de asistencias y máquinas hasta que intervino el ejército (UME) pala en mano para desatascar el camino de forma manual. En el mundo entero, hasta en Nueva York, se cierran aeropuertos y colegios, pero los vecinos son solidarios más que listillos. Nadie echará ahora la culpa a la falta de civismo de la gente porque eso no da votos, los quita, y porque además eso es solo parte del problema. Todos se volverán contra el Gobierno, que tiene parte de culpa por no hacer un plan para situaciones como esta tal y como pedía Ciudadanos, y el Gobierno contra la Concesionaria que para eso cobra y debía poner medios para solucionar situaciones de emergencia al margen se las circunstancias. Mientras cada vez mas gente se irá dando cuenta que la mejor forma de solucionar problemas es no provocarlos, colaborar sin esperar a que alguien venga a resolverlos, y el Estado se dará cuenta que la solución de los problemas tiene que estar prevista sea cuales sean las circunstancias que los provocan. Los conductores pueden haber empeorado la situación, pero la responsabilidad no es de ellos.