El miedo ha salido de casa

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Ayer la mayoría silenciada en la sombra durante años desbordó por fin la ciudad condal. Barcelona, en un soleado día que pasará a la historia de la Cataluña
Ayer la mayoría silenciada en la sombra durante años desbordó por fin la ciudad condal. Barcelona, en un soleado día que pasará a la historia de la Cataluña
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Ayer la mayoría silenciada en la sombra durante años desbordó por fin la ciudad condal. Barcelona, en un soleado día que pasará a la historia de la Cataluña democrática, vio cómo el miedo salió por la mañana de casa dando uno de esos portazos que, por el sonido que deja, dice “no me esperes esta noche para cenar”…

Ayer un millón de españoles, pacíficamente y sacudidos de complejos, dieron un paso adelante y dijeron al unísono “no nos callarán”, “todos somos Cataluña” y “recuperem el seny” de una puñetera vez.

Se demostró que la democracia está más unida que nunca en aquella Comunidad Autónoma y que, en un sofisticado ejercicio de ignorancia, Puigdemont y el nacionalismo están consiguiendo, por días, unir más a los españoles. Se demostró que la democracia y la convivencia están ya más que dispuestas y preparadas para doblegar al fanatismo separatista. Y se demostró que hay hombres de Estado que cuando tienen que dar la cara, la dan y lo hacen en primera línea; sin miedo y echándose a sus espaldas una responsabilidad que otros rehúsan incluso cuando las excusan ya no caben.

El ocho de octubre de 2017 se recordará como “el antes y el después” en el delirio independentista. Como el día en que se empezó a recuperar la cordura en una tierra conocida y reconocida en el mundo por la apertura de mente de sus comerciantes y ciudadanos. Ganaremos, sí. Pero no nos engañemos, habrá que darlo todo en lo que aún queda por venir y no vacilar. Porque Cataluña está sumida hoy en una mezcla de desamparo y de ilegalidad por culpa de unos golpistas que llevan lustros caminando por una hoja de ruta, al parecer, invisible para los gobiernos en Madrid.

Amigos, en Cataluña hoy se está jugando un partido muy duro entre la división y la unión, entre la coacción y la libertad y entre el miedo y la convivencia, donde una ideología, que es de las enfermedades más graves en una sociedad avanzada y libre, ha calado hasta el punto de etiquetar a la mayoría de catalanes como catalanes malos.

En Cataluña se ha producido un crack. Un crack político, donde los golpistas se erigen sin castigo por encima de la Ley; un crack social, donde los golpistas han logrado enfrentar a siete millones y medio de ciudadanos entre si (siendo tan válido escupir como insultar, acosar o amenazar al que no piensa como tú); y un crack económico, donde un descerebrado “nacionalpopulismo” está echando por la borda a multinacionales como si en la tierra del “tres por ciento” sobraran generadores de empleo y riqueza, o donde los iluminados de las CUP manifiestan abiertamente que será necesario apropiarse del capital que todos catalanes se han ganado por derecho con su trabajo.

Y así está el patio. Un patio que se llueve y donde llueve sobre mojado. Una tierra que se están cargando y que están hundiendo desde la locura y el sinsentido. Y en pleno siglo XXI…

Diálogo sí. Siempre. Pero con los demócratas. Diálogo desde la lealtad y el respeto a las leyes y al Estado de Derecho y no con quienes quieren usurparles a mis compatriotas sus derechos y libertades.

No cometamos más errores. No más parches ni más atajos. Hay que reconstruir el proyecto común para Cataluña que nunca se debió dejar romper y apliquemos ya el artículo 155 de la Constitución Española (que para eso está). Démosle una salida democrática a este despropósito con unas elecciones autonómicas, con urnas de verdad y donde todos los catalanes tengan voz y voto, para que ese tan deseado diálogo se produzca con interlocutores válidos y con un nuevo Govern.

Yo le pido al Señor Rajoy que actúe ya. Que no es momento de dudar ni de esconderse. Que la democracia no tiene tiempo que perder. Que hay que parar este golpe que sufrimos todos. Que hay que garantizar la seguridad y la convivencia de los catalanes. Y que el miedo ha salido de casa.

Es el momento de dar la cara por España y por sus ciudadanos. De estar a la altura. A la altura de nuestras responsabilidades. A la altura de unas circunstancias excepcionales. A la altura de la Historia. A la altura de los españoles.

Sergio Romero Jiménez
Secretario general y portavoz adjunto de Ciudadanos en el Parlamento de Andalucía
Diputado por la provincia de Cádiz

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