En las redes como en la vida misma

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Redes sociales
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Parto de la base que nunca me ha gustado usar las redes sociales a nivel personal. Eso de mostrar mis momentos, instantáneas, vídeos y geolocalización a todo el mundo consiguiendo que los gestores de dichas redes puedan obtener un análisis muy acertado de mi personalidad y gustos me deja como poco coartado. Aun así, sin comerlo ni beberlo, me he encontrado gestionando varias cuentas simultáneas de Twitter, Facebook, LinkedIn, YouTube, varios canales de difusión en Telegram e innumerables grupos de WhatsApp. La red social a la que todavía me resisto pero reconozco que tiene innumerable seguimiento es Instagram.

Considero que para un uso profesional o empresarial, las redes sociales son muy acertadas, enriquecedoras y poco maliciosas. Nos ayudan a conocer la competencia, a compartir conocimientos y a ser un lugar de encuentro de expertos en temas muy concretos. Por respeto a los seguidores, no suelo compartir temas personales ni posicionamientos políticos.

Para poder dar rienda suelta a mis inquietudes políticas, también tengo mis cuentas creadas al uso en las que expreso mis ideas como cualquier hijo de vecino. Es curioso como la política se ha convertido en un fenómeno de masas. Hace años una conversación intrascendente giraba en torno al tiempo. Hoy día somos capaces de hablar de la situación en Cataluña o de educación y sanidad con un perfecto desconocido. Pasa como con el fútbol: En España hay tantos seleccionadores nacionales como aficionados al fútbol. Lo mismo pasa en la televisión. Llevamos años en los que un debate de política ocupa el espacio de prime time los sábados noche. Y si sigue después de tantos años es porque tiene audiencia.

Es en este tipo de redes donde opino que se nos ha ido la mesura. Nos escudamos en unas redes sociales para proferir toda serie de improperios y descalificaciones que a buen seguro ni nos atreveríamos a decir si tuviésemos a esa persona delante de nuestras narices.

Tengo muy claro que si entramos en el juego de las redes sociales debemos estar preparados para recibir palos de todos lados. Y si no nos gusta no deberíamos meternos. Pero también tengamos claro que la educación no se debe perder.

El primer ejercicio que nos debemos marcar antes de contestar a alguien en redes es pensar si nos comportaríamos igual en la vida real.

El segundo pensamiento gira en torno a las fuentes de las noticias. A todos nos gusta escuchar lo que nos gusta. Por eso leemos un determinado periódico y escuchamos una determinada emisora de radio. Pero las redes han sido capaces de amplificar el hecho hasta el punto de que nos llegamos a pensar que estamos en posesión de la verdad absoluta. Creo que al final las redes anulan nuestro discernimiento creando pensamientos uniformes y manipulables. Y por descontado que las redes sociales han matado a los medios de comunicación tradicionales, para bien o para mal.

Como a muchos, la deriva independentista en Cataluña, sus largos tentáculos en Baleares, así como la corrupción hicieron que me rebelara y que pasara del mero lamento a dar un paso adelante y transformar esa frustración en ilusión, canalizada a través de un proyecto que genera ilusión, esperanza y sensatez como es Ciudadanos. Esa fue mi opción y allí he coincidido con muchos amigos 100% ciudadanos a los que valoro porque son el equipo humano mejor preparado para gobernar. Y además me ayudan a pensar. Y me explico.

Del mismo modo que en prensa compararíamos una noticia en diferentes medios para ver cómo enfocan un mismo tema desde diferentes perspectivas, un buen ejercicio en redes es sumergirse en perfiles de pensamientos opuestos al nuestro, para ver cómo piensan.

Tengo familiares y amigos de diferente ideología a los que tengo en mucha estima, donde en la vida misma seríamos capaces de tomar un café y disertar sobre un tema, y en cambio en sus cuentas de Twitter se han radicalizado hasta límites insospechados. Las redes nos han deshumanizado y nos han polarizado. Estamos obligados a elegir entre blanco o negro. Prohibido pensar en gris.

Hasta ahora he presupuesto que todos somos buenas personas y que en ciertos momentos podemos soltar en redes algo fuera de tono, o que nos es más cómodo que nos digan qué pensar a que nos acostumbremos a pensar. Pero como en la vida misma en las redes hay maleducados, mentirosos que difunden noticias falsas, hackers organizados en mafias que son capaces de orquestar incidentes que generan caos en la sociedad o afecten a la economía y ejércitos de trolls empeñados en modificar la opinión de la población.

Igual que en la vida misma necesitamos un cierto orden en las redes. Los ciudadanos necesitamos protección frente a aquellos que se saltan la ley. Tampoco es que estemos solos. Existen diferentes equipos de ciberseguridad y gestión de incidentes en España denominados CSIRT, como son el Instituto Nacional de Ciberserguridad (INCIBE) para las empresas privadas, el Centro Criptológico Nacional (CCN) para las administraciones públicas y el mando conjunto de Ciberdefensa para las Fuerzas Armadas. A buen seguro que tenemos a los mejores profesionales velando por nuestra tranquilidad, pero todos los medios humanos y económicos son pocos para estar prevenidos, por lo que debemos valorar y agradecer las partidas presupuestarias de que se les dote.

En Julio de 2016, Parlamento Europeo y Consejo aprobaron la Directiva 2016/1148 conocida popularmente como Directiva NIS, relativa a las medidas destinadas a garantizar un elevado nivel común de seguridad de las redes y sistemas de información en la Unión Europea, y marcaron como plazo máximo Mayo de 2018 para que todos los estados miembros traspongan dicha directiva a la legislación de cada país.

En España el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ha publicado un borrador de anteproyecto de Ley para trasponer la Directiva NIS a nuestro marco jurídico y ha abierto al público un plazo hasta el 8 de Enero 2018 para remitir observaciones. Dicha Ley crea un punto de contacto único para comunicar incidentes entre países de la Unión Europea, que será el Consejo de Seguridad Nacional.

Se relacionarán los servicios esenciales y digitales que deberán supervisarse y salvaguardar frente a incidentes fortuitos o deliberados que generen pérdidas financieras, alteren la confianza de la ciudadanía o afecte a la propia seguridad nacional.

Vivimos en una situación de confort tan acomodada que hemos dejado de estar preparados para defendernos y cuando llegan los malos, que los hay, pueden ganar la batalla. Por eso en las redes, como en la vida misma, debemos evitar ser víctimas de los bulos y organizarnos como medida de protección.

Acabo con las elecciones del 21D. En este mundo de internet la gente ya vota por los tweets que ha leído, no por los discursos que haya oído ni por los programas electorales que nadie lee. Y estupefacto me quedo cuando veo la maquinaria independentista con un poderío en las redes sociales que se estudiará en el futuro en las universidades. Ahí se han ido los millones del proceso que debían haber ido destinados a políticas sociales. Ciudadanos, estad alerta estos últimos días de campaña. Y estad también confiados, porque no se trata de ganar los 100 metros lisos; se trata de una carrera de fondo para la que estamos mejor preparados que nadie. La sensatez prevalecerá. Tenemos a Inés Arrimadas, tenemos proyecto y tenemos equipo. #AraSíVotarem #AraSíCiutadans #AhoraSíCambio.