La pasividad de Rajoy deja a la Justicia española al pie de los caballos

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Fuente: Generalitat de Catalunya
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Primero Bélgica, luego Suiza y ahora Alemania, han conseguido dejar sin valor alguno la acusación que pesaba sobre las cabezas de muchos de los responsables del 1-O, la DUI, y el Process. El juez alemán no encontró suficiente la rebeldía de Puigdemont como para juzgarlo por rebelión en ausencia de violencia ordenada por él. No deja de ser curioso que países que en sus constituciones prohíben expresamente la secesión, vean a España algo confusa en la aplicación de la ley. No es muy justo, ni solidario, ni ayuda a la construcción de Europa que se cuestione una Euroorden por el procedimiento pactado por unanimidad entre los países de la UE, ni tampoco que se rechace la solicitud del fiscal, algo inusual que no suele ocurrir.

El caso es que ya está hecho y ahora respiran hondo todos los encausados por el delito de rebelión, huidos o encarcelados, porque saben que solo tienen que recurrir cualquier sentencia condenatoria y los tribunales europeos les darán la razón por los precedentes ocurridos. Los jueces alemanes, belgas o suizos que han tratado hasta ahora el caso no han entendido que España es un país al que no hay que juzgar, que solo hay que juzgar a los que incumplen las leyes pero las consecuencias son que si el juez Llarena rechaza la extradición para evitar que no se juzgue a los encausados por ese delito está perdiendo el tiempo porque juzgados o no siempre ganarán el último recurso.

Tampoco es muy preocupante si al final son extraditados a España porque los delitos que se podrían juzgar conllevan penas de hasta 12 años de cárcel, y sobre todo la inhabilitación para cargos públicos que es lo más importante, que se termine el circo que dirige Torrent con propuestas para elegir a Puigdemont, Jordi Sánchez o cualquier otro imputado. El verdadero inconveniente es la lentitud de la justicia que podría llevar a terminar los juicios pasada la legislatura, y con recursos incluso varias legislaturas.

El que queda en muy mal lugar es Mariano Rajoy porque el mensaje que le envía Europa es que no hubo violencia por parte del Govern o el Parlament, que lo que hizo en octubre decretando el 155 podría haberlo hecho pacíficamente el 6 o 7 de septiembre como pedía Ciudadanos evitando así todos los acontecimientos del 1 de octubre. Lo de secuestrar urnas y papeletas fue una mala idea que fracasó.

Ahora tiene Rajoy en su mano ser firme en la aplicación de la ley, que para algo tiene mayoría absoluta en el Senado, y mantener en vigor el 155, o incluso endurecerlo, mientras no se cumplan todas y cada una de las resoluciones del Tribunal Constitucional. Veremos que hace porque se le ve muy perdido, muy pasivo, muy centrado en acabar la legislatura y, si puede ser, ganar otra más.