La moción de censura de Pablo Iglesias; un antisistema retorciendo la democracia

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Pablo Iglesias presenta una moción de censura | Foto: Daniel García Mata
Pablo Iglesias presenta una moción de censura | Foto: Daniel García Mata
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¿Les suena eso de usar los resortes democráticos en beneficio de un “caudillo”? Definitivo, Podemos, con Pablo Iglesias como candidato, no retira ni pospone su moción de censura a la izquierda. Pretende obtener un rédito político a corto plazo que por más vueltas que le doy no veo recorrido. Muy al contrario, obliga a muchos a tomar posiciones que a la larga le pueden pasar factura al partido morado. Mientras, da la oportunidad a otros de mostrar sus logros en comparación con la parálisis podemita.

Cuando Pablo Iglesias lanzó la idea de plantear la moción de censura todos los analistas, sin excepciones relevantes, observaron con acierto que el principal destinatario de esta moción era el PSOE, y no Rajoy ni su gobierno. Lo que pocos esperaban es que salieran críticos dentro de sus propios aliados. No está Iglesias acostumbrado a estas críticas internas públicas, y entra en cólera muy rápido. Él y sus acólitos.

Compromís mostró su preferencia por retirar esta moción y esperar a que el PSOE estuviera en condiciones de poder tomar la iniciativa y, como primera fuerza de la oposición, liderara un intento más serio. Titulaba republica.com “Iglesias entra en cólera con Compromís”. Absolutamente descriptivo.

¿No se han dado cuenta Mónica Oltra o Joan Baldoví que no es eso lo que quiere Iglesias? Creo que sí, que tanto Oltra como Baldoví saben perfectamente de qué va esta moción de censura, y aunque por su acuerdo con Podemos voten a favor de ella, ya han marcado cierta distancia.

Al final tan sólo Bildu y ERC apoyarán a los podemitas. Los de “cuanto peor mejor” juntos y de la mano haciendo perder el tiempo al Congresos y a los españoles.

Mariano Rajoy ni se molestará en asistir a la sesión. No tiene por qué hacerlo. En España, y en muchos países, la moción de censura es constructiva. Es quien se presenta de “candidato sustituto” el que ha de mostrar su proyecto y sus apoyos y no el que está quien tiene que defenderse. E Iglesias no tiene ni proyecto ni apoyos.

El PSOE, ya de Pedro Sánchez, tendrá que hacer malabarismos para parecer oposición sin llegar a quedar diluido por las soflamas de Iglesias en el estrado. Esta moción es contra él más que contra nadie y Podemos, torticeramente, usa los resortes que ofrece la democracia para sus propios intereses. No espero nada de Pablo Iglesias. Nada que no sea un mitin para su parroquia. Eso sí, sin meterse en profundidades, no sea que no lo entiendan.

Ciudadanos aprovechará para mostrarse, otra vez, como quien impidió un gobierno del PSOE con Podemos, con una negociación que pocos entendieron en 2016 pero que ahora, cada día más analistas consideran que fue un verdadero trabajo de orfebrería fina para taponar el desastre de los anti-sistema gobernando el sistema.

En política hay que ser un poco más serios. El partido de Iglesias no se distingue, precisamente, por la seriedad de sus propuestas, de su trabajo ni de sus acciones. Prefieren los circos, quieren “chupar cámara” a cualquier precio. Lo realmente triste es que ese precio suele ser las ilusiones y los anhelos de los ciudadanos de nuestra nación, a los que le venden un humo que es difícilmente contenible en un recipiente de realidad.

¿Qué aporta esta moción de censura? ¿Cómo puede ayudar a la población española que el tercer partido del Congreso la presente ahora? Es evidente que nada. Y en esa nada es donde se mueve como pez en el agua Pablo Iglesias.