La memoria histórica no debería ser manipulada políticamente

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Ocaña, Toledo - Monumento a los Caídos del bando rebelde (nacional, franquista) en la Guerra Civil Española
Ocaña, Toledo - Monumento a los Caídos del bando rebelde (nacional, franquista) en la Guerra Civil Española
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El derecho que ampara a las personas que quieren recuperar los restos de antepasados suyos para darles el descanso que sus sentimientos y creencias religiosas les piden, debe ser respetado y no confundido con sentimientos de odio o movidos por intereses políticos que algunos quieren utilizar. Nuestra Guerra Civil dejó un millón de muertos aunque los datos que se han ido conociendo los han dejado en 500.000, en cualquier caso una cifra dolorosa y lamentable consecuencia de un fallido golpe de estado siempre reprobable. Parece ser en función de los datos que se han ido desclasificando a lo largo del tiempo que los asesinados fueron 200.000. Una cifra muy alta para la población de España en aquellos momentos.

Se asesinó o fusiló sin juicio mucha gente en el bando llamado nacional. Los más aventajados en esto eran los falangistas con sus “paseíllos” del odio y la denuncia vecinal, pero también se ejecutó por ser comunista, especialmente maestros y profesores por hacer proselitismo. Tampoco se quedaron cortos los republicanos matándose entre ellos, especialmente comunistas matando anarquistas, quemando iglesias y asesinando a sus religiosos, o a los falangistas y gente de derecha. La guerra, que nunca es buen camino para solucionar problemas, se encontró  luchando solo con dos opciones, o una dictadura fascista al estilo de la Europa Occidental, o una dictadura comunista al estilo de Stalin. Las dos partes habían sido tomadas por los radicales y republicanos o carlistas, por ejemplo, dejaron de ser protagonistas.

La memoria histórica debería, 80 años después, ser cosa de historiadores y no de políticos. Nuestro problema es mínimo comparado con el colaboracionismo en Francia y el asesinato de judíos enviados a campos de concentración, los asesinatos de los nazis, que se cuentan por millones, o las purgas de Stalin que mataba más gente disidente en retaguardia que los que morían en el frente, 20 millones en total. Ellos no podrían escavar cunetas y nosotros si pero ambos bandos  con los mismos derechos. Europa olvidó, dejó atrás la barbarie, sus Badajozes o Paracuellos, y miró al futuro que es la única salida. Afortunadamente respetó para la historia hasta los monumentos del enemigo y podemos visitarlos, sean nazis o zaristas. En España habíamos había hecho la paz, nos habíamos reconciliados pero unos cuantos han utilizado la memoria histórica para fines políticos y el franquismo vuelve a estar sobre la mesa. El comunismo renace (soy comunista, gritaba Pablo Iglesias), y los anticapitalistas (Ana Gabriel) se van a la capital del capitalismo, Suiza, siendo antisistema. Mientras los partidos de izquierda, derecha y todos los nacionalistas, afilan sus lanzas para atacar a Ciudadanos, España sigue herida desangrándose. ¿Dónde queda el consenso, la concordia, la paz, el pasar página?

Ahora se ataca sin pensar que estamos reanimando odios enterrados. Se oyen cosas como que Albert Rivera es falangista o Inés Arrimadas franquista porque su padre trabajó en la Administración en época de Franco o que su abuelo era republicano si se mira desde otro ángulo. ¿y eso qué relevancia tiene? ¿Qué pasaría si los hijos o nietos de nazis fuesen señalados? Pues que no estaríamos en Alemania porque esas cosas solo pasan aquí donde todavía hay gente que antes de ser barrida en las urnas tratan de ganar votos emocionalmente.

Alguien tendría que dedicar su tiempo a solucionar las preocupaciones ciudadanas por su futuro, más allá del año e incluso de la legislatura. Ciudadanos ha dado un paso al frente dialogando hasta con Podemos pero PP y PSOE tensan la cuerda de la descalificación y los nacionalistas catalanes o vascos la del miedo. Aún queda tiempo. ¡Confiemos en el sentido de Estado……de los españoles!