La Manada, una sentencia a recurrir

Soledad Pilar Sánchez-Cid García-Tenorio
Soledad Pilar Sánchez-Cid García-Tenorio
Comparte
  • 180
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    180
    Shares

Acabo de leer “la sentencia de la manada”, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra y como mujer no solo me siento indignada, dolida y afectada, además sufro, me duele el cuerpo y el alma al imaginar a esa chiquilla, que tan solo contaba con 18 añitos cuando sucedieron los hechos el 7 de Julio de 2016, penetrada anal, bucal y vaginalmente por cinco trogloditas que graban esa atrocidad para mostrársela al hatajo de vándalos que forman su cuadrilla y a la que dejan indefensa al sustraerle el móvil para que no pueda llamar a nadie pidiendo ayuda.

Otra cosa es mi impresión como abogada penalista, en este sentido acato la resolución, no obstante leo los hechos probados e interpreto que son constitutivos de un delito de violación de los artículos 178, 179, 180, circunstancias 1, 2 y 3 y digo violación y no agresión sexual porque a mí me gusta llamar a las cosas por su nombre y la neolengua disfraza el significado real de las cosas, emplea eufemismos para disfrazar la crudeza de las palabras, cuando como en este caso han de ser precisamente crudas.

Por eso si yo ejerciera la acusación en defensa de la víctima, recurriría la sentencia pues llegando a comprender que los hechos se califiquen como abuso sexual al entender los juzgadores que “Las acusaciones no han probado el empleo de un medio físico para doblegar la voluntad de la denunciante, que con arreglo a la doctrina jurisprudencial implica una agresión real más o menos violenta, o por medio de golpes, empujones, desgarros; es decir fuerza eficaz y suficiente para vencer la voluntad de la denunciante y obligarle a realizar  actos de naturaleza sexual..”, interpretando las normas de forma fiel al espíritu de la ley, y conforme a la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, creo que se exceden, pues realizan  a mi entender una interpretación rígida y fuera de la realidad social del tiempo en el que se vive, obviando las circunstancias del caso.

Asimismo, el Tribunal entra en contradicción al establecer como hechos probados: “La denunciante sintió un intenso agobio y desasosiego, estupor, actitud de sometimiento”, poniendo de este modo de manifiesto la superioridad de los agresores, recordemos que son cinco hombres de mayor envergadura física y mayor edad que la víctima, lo que les permitió usar de ella como mero objeto sexual.

La víctima se ve amedrentada por la presencia de varios sujetos. En los supuestos en los que la víctima no puede defenderse por incapacidad física se entiende que hay violencia. Lo mismo sucede cuando la víctima ya no puede seguir resistiéndose. Hay que valorar las circunstancias del hecho (lugar donde se produce, corpulencia del autor) y las condiciones de la víctima (situación y posición, vulnerabilidad, etc.). Partiendo de los hechos dados como probados tenemos que los hechos se producen en un “Habitáculo de forma irregular y tamaño reducido (unos 3m2), concretamente se trata de una zona sin salida de 2,73 m de largo, por 1,02 m de ancho y 1,63 m de ancho en la parte más amplia”;  “Al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión, conseguida conforme a lo pretendido y deseado por los procesados y querida por estos , “ la denunciante” se sintió impresionada y sin capacidad de reacción”.

De hecho, a pesar de la expectativa de que una víctima “prototipo” de violación se resistirá a su agresor, el bloqueo al hallarse ante una agresión sexual ha sido reconocido como respuesta fisiológica y psicológica habitual, que deja a la persona sin capacidad para oponerse a la agresión, a menudo hasta el punto de la inmovilidad. Por ejemplo, un estudio clínico publicado en Suecia en 2017 reveló que el 70% de las 298 mujeres supervivientes de violación evaluadas experimentaron “parálisis involuntaria” durante la agresión. En el caso así fue y así lo recoge la sentencia en los hechos probados:

“La denunciante”, sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera, manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados. Los procesados, conocieron y aprovecharon la situación de la denunciante en el cubículo al que la habían conducido, para realizar con ella diversos actos de naturaleza sexual, con ánimo libidinoso, actuando de común acuerdo. En concreto y al menos “la denunciante” fue penetrada bucalmente por todos los procesados; vaginalmente por Alfonso Jesús Cabezuelo y José Ángel Prenda, éste último en dos ocasiones, al igual que Jesús Escudero Domínguez quien la penetró una tercera vez por vía anal, llegando a eyacular los dos últimos y sin que ninguno utilizara preservativo. Durante el desarrollo de los hechos Antonio Manuel Guerrero, grabó con su teléfono móvil seis vídeos con una duración total de 59 segundos y tomó dos fotos; Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, grabó del mismo modo un vídeo, con una duración de 39 segundos. Finalizados estos hechos, los procesados se marcharon escalonadamente.

Antes de abandonar el cubículo, Antonio Manuel Guerrero Escudero se apoderó, en su propio beneficio, del terminal de teléfono móvil, marca Samsung Galaxy nº IMEI 357339075242165, valorado en 199,19 €, que “la denunciante” llevaba en su riñonera, quitándole la funda, extrayendo la tarjeta SIM de la compañía Jazztel y la tarjeta de memoria, micro SD arrojándolas en el lugar de los hechos.”

No obstante, no necesitaríamos entrar a valorar si ha habido violencia o intimidación si nuestro Código Penal conforme a lo establecido en el Convenio de Estambul sobre la violencia contra las mujeres (se presentó en 2011 y entró en vigor en agosto de 2014) hubiese tipificado que el sexo sin consentimiento sea violación, en cualquier caso. Sólo seis países europeos han adoptado esta definición de violación (Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Chipre, Luxemburgo y Alemania). España no se encuentra entre ellos, sería deseable cambiar la tipificación del delito de violación, hay esperanzas toda vez que a excepción de Mariano Rajoy, los líderes políticos del país han mostrado en mayor o menor medida su rechazo a la sentencia, así el líder de ciudadanos Albert Rivera, con el que comparto ideas e ilusiones de cambio, ha manifestado en twitter:

Albert Rivera (@Albert_Rivera)
26/4/18 17:30

Como cargo público siempre respetaré y acataré las sentencias judiciales, aunque no me gusten. Pero reconozco que como ciudadano y como padre me cuesta asumir la sentencia de #LaManada. Todo mi apoyo a la víctima y a su familia.

 

Hay que cambiar esta concepción de una defensa numantina, pues atenta contra la efectiva igualdad de géneros ya que el no reconocer legalmente que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación, fomenta la idea de que recae sobre las mujeres el deber de protegerse de la violación.

En los últimos cinco años, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité de la CEDAW) ha instado a varios Estados europeos a armonizar su legislación sobre la violación con las normas internacionales, incluido el Convenio de Estambul, y a definir la violación sobre la base de la ausencia de consentimiento. Esperemos que España proceda a armonizar en breve su legislación sobre violación, así evitaríamos encontrarnos con sentencias como la que ha causado tanto revuelo y conmoción entre la sociedad española que no entiende esta forma obsoleta de entender la justicia.