La ‘insensatez’ de los enemigos de nuestro Estado y Constitución precisa una respuesta firme y conjunta

Carles Puigdemonto - Foto: Generalitat de Catalunya
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Cada día que pasa las posiciones de todos y cada uno de los principales actores de la escena política de España y dentro de ella de Cataluña, va estando más definida y más conocida por los ciudadanos. A pesar que algunos quieran intentar moverse en la ambigüedad, los términos y actuaciones que ya está alcanzando el desafío independentista, cada vez dejan menos margen para como se dice vulgarmente “no mojarse”, y por mucho que un día se diga “no al 155”, al día siguiente “tal vez al 155”, y al otro día “si al 155”, el espacio para la ambigüedad es ya muy estrecho.

El llamado “frente constitucionalista”, está dejando de ser una propuesta o deseo para convertirse de facto en una realidad, una realidad cada día más motivada por la necesidad de defensa de un Estado que está siendo amenazado y chantajeado por una minoría que, de forma continua fuera del marco de la legalidad, busca en su esencia el propio fin de nuestro Estado.

Este frente constitucionalista no es fácil de que se generé de forma consciente y negociada, pero la necesidad aprieta, y los distintos líderes de los tres grandes partidos constitucionalistas, PP, PSOE y Ciudadanos, no tienen ya margen para andarse con tonterías.

La posición de Rajoy es clara, aun cuando cueste entender que esta claridad de ideas no se convierta en firmeza desde su posición de gobierno, pero en la esencia de sus actuaciones y sus mensajes existen los principios básicos de defensa de la Constitución y el Estado, y una búsqueda de consenso constitucionalista, si bien como siempre con este gallego, no se sabe si está propiciando este frente o no, o si está intentando resolver el problema con su pasividad habitual el solo para luego atribuirse unos supuestos éxitos y sacar su ventaja electoralista.

Pedro Sánchez quiere seguir manteniendo su propio hilo de esperanza de hacerse un falso hueco en la escena política actual, defendiendo eso denominado Estado Federal, que ni el creo sabe lo que significa, pues tiene su propia necesidad política de desmarcarse de PP y Ciudadanos y por supuesto de su rival natural en votos que es Podemos. Pero el principal problema de Pedro Sánchez está en su estado de ambigüedad e inseguridad permanente, que no le deja expresar si fielmente está en el lado de los constitucionalistas o no, que es lo más grave, y esto le sucede pues también debe de desmarcarse, además de sus adversarios políticos externos, de muchos de los ilustres y antiguos altos responsables del PSOE que día a día ponen en evidencia la debilidad de un líder salido de las bases, pero débil dentro de la estructura del partido.

Albert Rivera, ha mantenido desde el primer momento esa necesidad de hacer un frente común contra este desafío al Estado, y una vez más ha identificado claramente cuáles son los aliados de este frente y cuáles son los enemigos del mismo, sin dejar ni un ápice de espacio a la duda que la firmeza y la unidad es la mejor receta para frenar las absurdas aspiraciones de los separatistas, a los quien bien conoce por su etapa en Cataluña. En Albert Rivera no hay espacio para la ambigüedad, firmeza y decisión marcan desde el inicio su verdadero interés en hacer un frente común de constitucionalistas, y eso le deja en algunas encuestas como el que mejor está gestionando este importante desafío de entre nuestros políticos.

En esta situación tal vez podría servir esta unión de facto de los constitucionalistas para parar el Golpe de Estado que se pretende dar desde el Gobierno de Cataluña y sus instituciones, pero lo cierto es que esta insensatez va más lejos por desgracia que la de estos enemigos territoriales que le han salido a nuestro Estado y nuestra Constitución, esta insensatez está siendo aprovechada de manera consciente por los antisistema de Podemos, `para intentar hacer reventar las estructuras del Estado de Derecho, la Constitución, la Monarquía y romper España.

Este pasado día diez de octubre ha vuelto a poner en evidencia que el líder de Podemos Pablo Iglesias y sus voceros en el Parlamento de Cataluña, buscan cualquier oportunidad para dañar al Estado. Las declaraciones de Pablo Iglesias agradeciendo la “sensatez” a Puigdemont de no haber declarado la independencia unilateral y arremetiendo llamando fascistas a aquellos desde las filas del PP o Ciudadanos que lo único que hacen es defender el Estado, son un nuevo síntoma de lo que a Podemos le importan este problema, de lo que a Podemos le importa la unidad de España y lo que ha podemos le importa la defensa de la legalidad.

Podemos y la CUP con un mismo discurso de represión, abusos, opresión del Estado, etc., buscan exactamente lo mismo, que los que ellos llaman gente, tomen la calle y que las fuerzas de seguridad del Estado, que según ellos son el enemigo y los opresores, no cumplan con el orden Constitucional y lo que dictan los Jueces. Podemos y la CUP que son lo mismo, unos antisistema que lo único que buscan es la destrucción de la concordia y la democracia que tanto nos ha costado tener, son los “insensatos”, enemigos de nuestro Estado y nuestra Constitución.

La única respuesta a esta insensatez de estos enemigos, que es lo que son, es hacer de forma consciente, acordada y no de facto únicamente, un verdadero “frente constitucionalista”. PP, PSOE y Ciudadanos son rivales políticos, pero ante esta amenaza o se unen y dan una respuesta firme y conjunta o los enemigos nos podrán dañar más que lo que ya estamos, porque vencer nunca vencerán.

Miguel Ángel Robles Elez-Villarroel

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