La Generalitat ha rebasado todas las líneas rojas ante la pasividad de los gobiernos nacionales

2103
Ya no hay marcha atrás. Sánchez quiere dialogar con los representantes de los dos millones de votantes secesionistas y no con la mayoría de catalanes
Ya no hay marcha atrás. Sánchez quiere dialogar con los representantes de los dos millones de votantes secesionistas y no con la mayoría de catalanes
Comparte
  • 46
  • 81
  •  
  •  
  •  
  •  
    127
    Shares

Dice la Biblia que cuando Moisés cruzó el Mar Rojo las aguas se cerraron detrás de él y ya nadie las pudo cruzar, ni para que el Faraón pudiese ir tras él ni para que él pudiese retornar. Algo así sucede con el President Torra y con el Presidente Sánchez. El representante de los secesionistas catalanes sigue al otro lado de la linea roja, allí donde se había instalado Puigdemont el 7 de septiembre del pasado año, y respaldado por una minoría de votos que han valido para asaltar el palacio de la Generalitat y decorarlo con pancartas y lazos, sigue su camino en el desierto manteniendo su petición de diálogo sobre el único punto del que quiere hablar, la autodeterminación, mientras en la otra orilla Sánchez le ofrece dialogar sobre los otros 46 puntos que demandaron en sus día pero que no importaban realmente. Da igual, nunca podrá haber una negociación en medio de las aguas porque ambas partes ya han hundido todos sus barcos y aunque Torra cree firmemente que podría caminar sobre las aguas, Sánchez sabe que se hundiría al primer paso.

Inés Arrimadas y Ciudadanos hace mucho tiempo que aseguran que el secesionismo no volverá sobre sus pasos, que el procéss sigue, y que ya solo queda imponer el imperio de la ley ejercitando las potestades que ofrece el articulo 155 de la Constitución para poner fin al adoctrinamiento, al control partidista de los medios de comunicación y al control de los cuerpos armados, sin dejar de lado el control financiero. Por si alguien dudaba de Inés, Torra lo ha dicho muy claro, no respetará la Constitución ni el Estatut ni al Jefe del Estado, solo el mandato del “referéndum” del 1-O, aquel de vote donde quiera, cuantas veces quiera, que el recuento lo hacemos nosotros y las actas nunca aparecerán, y por si alguien dudaba de sus palabras lo ha escrito y publicado. Mientras Rajoy practicaba aquello de dejar hacer porque aquel transporte de urnas repletas de papeletas no podría llevar a parte alguna, Iglesias y Podemos insistía una y otra vez en el diálogo aunque no sabemos bien con que pretendido final porque llevamos 78 años de dádivas a Cataluña, convirtiéndola en la región más privilegiada sin que jamás hayan visto ni medio lleno su saco.

Sánchez ha aparecido en el escenario de forma imprevista y ofrece nuevos privilegios como antes han hecho todos los gobiernos de la democracia sin resultado alguno porque un nacionalista nunca estará satisfecho. Ahora habla de cambiar la Constitución para retornar los puntos del Estatut anulados por el Tribunal Constitucional y es cierto que esa solución estuvo sobre la mesa entonces, cuando se planteó entre adaptar la Constitución a lo que había aprobado el Parlament, el Congreso, y los catalanes, o bien adaptar el Estatut a la Constitución que fue lo que se hizo. No se debe prometer lo que no se puede cumplir, y si entonces Zapatero se equivocó y puso la mecha que habría de encender Rajoy con su recurso, no es menos cierto que entonces y ahora para modificar la Constitución se necesitan 2/3 de los votos, algo que solo se consigue por consenso. Todo el qué promete reformas constitucionales miente.

Ya no hay marcha atrás. Sánchez quiere dialogar con los representantes de los dos millones de votantes secesionistas y no con la mayoría de catalanes, porque ni Torra representa a Cataluña ni Sánchez a España mientras no sea investido por las urnas. Su idea de un estado federal podría ser una solución, pero no sería aceptable para el nacionalismo radical. Los estados federales como Alemania, Austria o Estados Unidos prohíben la secesión y por lo tanto los partidos independentistas, además en Alemania, el modelo que más gusta, no tiene transferida la educación, ni la policía y la sanidad es igual para todos ¿van a aceptar los independentistas algo así, ser como Alemania nada más?. Ya no. Solo tenemos que ver una realidad, cuando Franco muere los catalanes hablaban todos el catalán y ahora quieren eliminar el castellano de sus Instituciones.

El Gobierno debe actuar sin demora con la ley en la mano, sin tibieza, sin medias medidas, para defender la ley porque está dejando desamparados a una mayoría de Catalanes y además dejan que los imperialistas del catalanismo estén invadiendo Baleares y Valencia mientras el nacionalismo vasco invade Navarra. ¿Van a esperar a que también rebasen la línea de no retorno?