La Europa que nos cobija – Los Tratados de Roma, de Schuman al siglo XXI

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Europa - Unión Europea | Por Sébastien Bertrand
Europa - Unión Europea | Por Sébastien Bertrand
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Europa, 25 de marzo de 1957. Roma, se firman los tratados que formaron el embrión de la Unión Europea, los Tratados de Roma. El Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea y el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, Euratom.

Han pasado sesenta años desde entonces, sesenta años desde que la idea primigenia de ese extraño personaje mezcla de alemán, luxemburgués y francés llamado Robert Schuman, diera el verdadero primer paso hacia una Europa unida.

Tan sólo cinco años después de la derrota Nazi, Schuman realiza su famosa declaración donde se propone una primera unión entre las partes más importantes de las economías francesa y alemana que posteriormente se abriría al resto de los países de Europa. La Declaración Schuman, realizada un 9 de mayo, fue tan importante que el Consejo de Europa estableció esa fecha como el Dia de Europa. Alemania y Francia, recién salidas de su mayor enfrentamiento caminado juntas hacia un futuro que pretendían, y pretenden, mejor. Y sesenta años de paz interior no han sido un mal resultado.

Parlamento Europeo - Estrasburgo
Parlamento Europeo – Estrasburgo

Europa como concepto, Europa como comunidad de intereses compartidos, Europa espacio de progreso, de paz, de prosperidad. Y por muchos agoreros que quieran ver cercano el fin de la Unión el éxito es más que evidente. 440 millones de habitantes, excluidos ya los ciudadanos británicos, configuran la mayor población del mundo con mejor nivel de vida. Europa, como Unión de estados, ha sido y es un triunfo en todos sus objetivos. Podremos quejarnos de la velocidad a la que se están alcanzando, o que deberíamos dotar de mayor democracia a los órganos de decisión de la Unión, o que soportamos un exceso de burocracia y formalismos legales que ralentizan la toma de decisiones y quizás disminuyen la eficacia de estas. Pero no cabe duda que no existe lugar en el mundo mejor para vivir. A no ser que uno sea multimillonario y vaya sin parar de las Maldivas a Bahamas y de ahí a Bora Bora. Eso sí, pasando por París, Milán, Roma, Berlín, Madrid, Praga, Viena, Atenas, Copenhague… etcétera, o se perderá lo mejor del mundo.

Europa tiene otra ventaja. Y no es otra que unir a aquellos a los que no les gusta la libertad. A los de extrema derecha y extrema izquierda, “euroescépticos”, y que ven en la liquidación de la Unión Europea la consecución de sus “micro-objetivos”. Su única forma de subsistencia, la de estos pequeños políticos que requieren de masas de ciudadanos descontentos para vender su humo anti sistema. Vemos unidos por el mismo objetivo banderas con la hoz y el martillo, y símbolos redondos rodeando una cruz. Puños en alto y brazos estirados con palmas abiertas se dan la mano desde posiciones antagónicas pero semejantes.

No podrán con Europa. No podrán con un estado de bienestar que debemos cuidar y mejorar todos los días. No podrán con una liberad que ni el terrorismo ni los populismos conseguirán liquidar.

Somos europeos y Europa nos protege, nos cobija, nos ofrece prosperidad, seguridad, libertad y sobre todo futuro. Nosotros, los europeos, podemos y debemos custodiar y velar por lo que nuestros antecesores forjaron con tanto trabajo y voluntad de acuerdo. Dejar Europa no es una opción, sería y será un desastre para quien lo haga. La única opción es mejorarla.

Por una Europa mejor, adelante.