Irene Montero le enseña la puerta a Íñigo Errejón

Iglesias acumula todo el poder

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Íñigo Errejón sustituido por Irene Montero
Iñigo Errejón - Fuente: Podemos

Irene Montero le ha comido la tostada a Íñigo Errejón, que ha salido totalmente derrotado de Vistalegre II. Íñigo ha sido laminado de la dirección de Podemos y le ofrecen como premio de consolación encabezar la lista del partido para la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Poco respeto muestra Iglesias a sus inscritos y al futuro proceso de primarias, cuando proceda, a la hora de poner “el dedo de Dios” sobre su ex-amigo Errejón. Ofrece algo que, en teoría al menos, corresponde a los inscritos de Madrid decidir. Pero ¿si no sirve para portavoz en el Congreso de los Diputados va a servir para Presiente de la Comunidad de Madrid?

El funcionamiento interno de Podemos no deja de ser fiel reflejo de lo que han sido y son los partidos comunistas desde principios del siglo XX. Un caudillo que con mano de hierro hace y deshace a su antojo y pone y quita de las fotos a quienes o bien no coinciden con su línea política (es decir, su voluntad) o bien hacen sombra a su indiscutible liderazgo. A todo esto, se rodea de un grupo de fieles que seguirán a su lado mientras sean útiles a su propósito y no dudará lo más mínimo en laminar en el momento en que ya no lo sean. Errejón es tan solo un ejemplo. Llamativo por lo arriba que estaba, pero no diferente a los que anteriormente le ha precedido en la defenestración.

En Podemos no mandan los círculos, ni las asambleas. Tampoco pintan nada las discusiones en las “plazas digitales” de Reddit. Sólo son fuegos de artificios para tener entretenida a la grada. El único que dicta su voluntad y la impone por los medios que sea (ver Vistalegre II: La victoria de los trolls podemitas) es Pablo Iglesias, y literalmente quien se mueva no sale en la foto.

Resurgido de entre la niebla también aparece reforzando al líder carismático e indiscutible el “comisario Monedero”. Figura que parece salida de los fotogramas de la película “Enemigo a las puertas”. Como un Nikita Jrushchov algo más delgado dicta la doctrina oficial que ha de seguir todo buen “podemita” y de la quien al apartarse de ella también se aparta de las posibilidades ejercer algo de poder o de influencia en el partido.

Veremos en los próximos meses cual es la capacidad real que tiene Irene Montero para ser portavoz en el Congreso del grupo Unidos Podemos. También veremos qué más virtudes tiene para erigirse como número dos en la dirección podemita. De momento su único mérito, al menos conocido, es no decir que no a nada a la figura de Pablo Iglesias. Es evidente que tener ideas propias en Podemos, o distintas a las del gran timonel, abre una gran puerta para aquel que las exprese. La de salida.