¿Ilegalizar un partido? ¿Se puede?

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Estimados lectores de este artículo de opinión-investigación:

En primer lugar, permítanme pedir perdón por adelantado a todos aquellos profesionales que ejercen su actividad laboral en el complicado mundo del Derecho debido a una posible malinterpretación de la Norma. Este artículo nace como una curiosidad frente a los recientes acontecimientos acaecidos en nuestro país como consecuencia del pulso independentista en la fracturación de nuestra Nación.

Hace ocho años, un anuncio de una conocida marca española de automoción presentaba nuestro “espacio vital”, un espacio íntimo y personal que cuando es violado provoca tensiones. De una manera extrapolada a nuestra realidad, dicho espacio se concretaría con nuestra libertad de expresión, convivencia, personalidad, es decir, con nuestra propia esencia individual como seres humanos. En consecuencia, nuestro espacio vital se encuentra relacionado con el de los demás, y para salvaguardarlo tenemos el Derecho, normas que rigen la convivencia entre todos los que vivimos en un mundo lleno de múltiples formas de pensar, incluso totalmente opuestas, pero con la exigencia de tener que llamarse “vecinos”.

Y es en este contexto enmarcado en la necesidad de pasear junto a “mis congéneres”, donde, hallándome yo paseando por una capital de una conocida comunidad autónoma muy turística y concurrida, de repente ante el rotundo y bélico grito de ‘¡Que fa aquest vestit amb la bandera d’espanya!’, al que le siguieron otros de ‘espanyol vés-te’n a país’, o ‘Catalunya és independent’, me vi en la enorme necesidad de tener que correr. Mis propios compatriotas, españoles, estaban encolerizados por llevar como vestimenta una camisa con el símbolo de la bandera de mi país, de su país, de España.

Es increíble. Parece de broma. ¿Qué dentro de España haya gente capaz de insultar, arremeter y llegar a pelear por llevar un símbolo nacional? Desgraciadamente es así, no nos parece absolutamente nada raro, hasta el punto que todos lo creemos. Y os lo habéis creído, era inventado. ¿Cómo es posible esto? Causas hay muchas: adoctrinamiento en las aulas, exceso de privilegios autonómicos, permisión de radicalismos políticos, imposición de ideologías, etc. Me centraré en los partidos políticos.

Su regulación se encuentra recogida en la Ley 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos, indicando su exposición de motivos varios aspectos interesantes.

  • Los partidos políticos no son órganos constitucionales sino entes privados de base asociativa, forman parte esencial de la arquitectura constitucional, realizan funciones de una importancia constitucional primaria y disponen de una segunda naturaleza que la doctrina suele resumir con referencias reiteradas a su relevancia constitucional y a la garantía institucional de los mismos por parte de la Constitución.
  • El objetivo es garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos, impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas.
  • A estos efectos, se establece un procedimiento judicial de ilegalización de un partido por dar un apoyo político real y efectivo a la violencia o el terrorismo, que es distinto del que se prevé en el Código Penal para disolver las asociaciones ilícitas por las causas previstas en sus artículos 515 y 520.

Para no aburrir al lector, ¿se puede o no se puede ilegalizar a un partido político? Vamos al grano. Obviamente, el punto de partida es el establecido por la propia Constitución: sólo la autoridad judicial es competente para controlar la ilegalidad de sus actuaciones o para decretar, ante violaciones repetidas y graves, la disolución o suspensión del propio partido político. Entonces, tenemos no una, sino DOS VÍAS: una penal y otra administrativa.

CÓDIGO PENAL:

¿Qué pensáis? Vamos al caso práctico y, a modo de hipótesis de estudio, ¿podría ser ilegalizado la CUP? Si el partido fomenta el odio, promueve la hostilidad, o incita a discriminación de personas por su ideología diferente a la suya, en mi opinión sí que cabría tal posibilidad. Cada lector sacará su conclusión, todo es interpretativo en diferentes posturas.

LEY DE PARTIDOS POLÍTICOS:

La disolución se enmarca en el artículo 10 de la misma ley, de este modo, si los casos que se recogen en dicho artículo son realizados por un partido político, podrían ser ilegalizados.

En primer lugar, el apartado 2.a) establece una referencia al Código Penal, por lo que, si los partidos políticos no se pueden ilegalizar por la vía penal, podría serlo continuando en la forma de lo apartados siguientes. Resulta destacable el apartado 2.c), que indica la ilegalización por vulneración de algunas de las conductas recogidas en el artículo 9, también incluido en el cuadro anterior.

Sigamos con el mismo ejemplo. No es que yo tenga algo en contra de la CUP (que también), pero es ejemplo claro de aplicabilidad del objeto de este artículo. ¿Excluye dicho partido a personas por razón de su ideología?, ¿fomenta la violencia o la propicia para sus objetivos o para hacer desaparecer el ejercicio de la democracia o las libertades políticas? Una apreciación personal es que la violencia señalada, por mi parte, no sólo tiene que ser del tipo física, sino también engloba a una violencia psicológica y verbal, como la que sufren los niños de padres guardias civiles en algunos colegios catalanes, caso que se denuncia como delito, concretamente “delitos contra el odio”. Sin embargo, no voy a ser yo quien sea la voz que sale por vuestra boca, les dejo algunos extractos de noticias y ustedes decidís qué conclusiones adoptáis:

  • La CUP y sus juventudes llaman a tomar las calles y acosar a PDeCAT y ERC si se convocan elecciones. “El mandato sigue siendo claro y lo podemos defender en las calles. No nos hemos cansado de repetirlo: ¡las calles serán siempre nuestras!”
  • Amenazas de las juventudes de la CUP contra un colegio privado de Barcelona dejando en las paredes diversas pintadas en catalán con lemas como “fuera nazis”, “fascistas fuera del sistema solar”, “vecina facha, volveremos” y “Barcelona será la tumba del fascismo”. Además, pintaron símbolos anarquistas en algunos coches de la zona. En las cercanías también se pudieron ver mensajes como “muerte a los pijos”.
  • La agresiva campaña de la CUP, entre amenazas del tipo “no aceptaremos las imposiciones del Estado” y llamamientos a “plantar cara” a “las fuerzas españolas”, se ha presentado sólo unos días después de los ataques vandálicos contra el turismo protagonizados por grupos independentistas.

Finalmente, para cerrar un artículo denso, de investigación, de aprendizaje de nuestras leyes, y cultura, voy a hacer alusión al refranero español, al que tanta referencia hice en mi anterior artículo del blog utilizando ahora la expresión de: “el tiempo pone a cada uno en su lugar”.

¿Qué dicen los lectores? ¿Ilegalización de un partido? Yo me mojo y digo SÍ.

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Licenciado en Arquitectura. Máster en Urbanismo y Ordenación del Territorio (MUOT). Essential Leaderships CCL

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