Estalla la siempre aplazada independencia de los órganos reguladores

Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores

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Banco de España - Autor: Luis García
Banco de España - Autor: Luis García
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Ayer estalló la bomba de relojería que llevaba larvada no ya desde el inicio de la crisis, si no desde que los órganos reguladores dejaron de ser independientes y profesionales para ser políticos. Y de eso hace mucho tiempo, se pierde casi en los albores de nuestra democracia.

Banco de España, Comisión Nacional del Mercado de Valores y la Comisión de los Mercados y de la Competencia, entre otros organismos, estaban regidas, y siguen, por personas “próximas” a los partidos políticos mayoritarios. El Banco de España, que en realidad ha quedado sólo para la supervisión de las entidades financieras y para la realización de estudios y previsiones, lleva años sin librarse de que algún político haya puesto sus manos sobre él. Luis María Linde, quizás, sea el único que en los últimos lustros haya tenido un perfil más técnico y menos políticos, sin estar absolutamente libre de sospechas tampoco. El hecho de que se haya modificado la regulación para que pueda seguir como Gobernador pasada la edad legal para ejercer el cargo es ya en sí una excepción política que no debería producirse.

Pero Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Secretario de Estado con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y militante del Partido Socialista Obrero Español no ha sido más que la voz de su amo en el organismo regulador de un sector tan sensible y técnico como el financiero. Su antecesor, Jaime Caruana, ya fue un hombre muy próximo a Rodrigo Rato, y estuvo con él en el FMI después de su paso por el Banco de España. No pongo en duda su capacidad técnica, pero sí su independencia política para tomar decisiones que no le gusten a los gobiernos de turno. Caruana ya recibió un aviso por parte de sus propios empleados en el BdE sobre el excesivo peso del crédito al sector inmobiliario antes de que estallara la crisis. Advertencia que, por supuesto, fue desoída como el Ministro Rato, en plena cresta de la ola de la burbuja, e ignorada posteriormente por Pedro Solbes y Elena Salgado.

Ahora salta al circo mediático algo que ya sabíamos todos los que hemos sido observadores atentos de la crisis desde 2007. El Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, dirigida por otro insigne político, Julio Segura Sánchez, no han sido tan inocentes en todo el desaguisado que nos ha llevado al rescate financiero.

Más sorprendente, o quizás no tanto, resulta que ningún partido político, a excepción de Ciudadanos, lleve en sus programas una mayor profesionalización e independencia de los órganos reguladores y de supervisión. Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español se sienten cómodos con esta simulada independencia de estos órganos y no tienen la más mínima intención de modificarlas. A pesar de eso ambos partidos firmaron en sus respectivos pactos con Ciudadanos la reforma de estos organismos reguladores y dotarles de mayor independencia. En concreto, el pacto “150 compromisos para mejorar España” firmado por Cs con el PP incluye en los puntos 12, 13, 14 y 15 medidas concretas para “garantizar la independencia y evitar injerencias políticas en los organismos reguladores”. Sobre la voluntad de Mariano Rajoy de cumplir su palabra y hacer honor de lo firmado habría mucho que hablar pues parece carecer de ambas cosas, palabra y honor. El tiempo nos lo dirá.

La imputación de los máximos dirigentes del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores en el caso Bankia va a dar mucho juego en los próximos meses y veremos documentos, informes y notas que nos llamarán la atención o provocarán nuestra indignación. La implicación de los Ministros de Economía y del propio presidente Zapatero en todo esto es algo que también habría que dilucidar en una comisión parlamentaria pedida con insistencia por Ciudadanos pero que ni Partido Popular ni Socialistas parecen querer.

¿Tanto tendrán que ocultar a los ojos de los electores?