Es el momento de dejar hacer a gente normal cosas normales

Fotografía: Manolo Gómez
Fotografía: Manolo Gómez https://www.flickr.com/people/verborrea/
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Los datos de esta última encuesta del CIS marcan una tendencia, que más lejos de constatar lo que otras encuestas ya han puesto de manifiesto, certifica el ambiente que se respira en la calle y las amplias posibilidades de que gane Ciudadanos las próximas Elecciones Generales.

Uno de los lemas que más se utilizó por parte de Ciudadanos en las campañas de 2015 y 2016 fue “gente normal haciendo cosas extraordinarias”. Si en principio parece un lema vacío en su contenido pues, ¿qué es gente normal?, y ¿qué son cosas extraordinarias?, los políticos en nuestro país han puesto muy fácil a quien considerar gente normal y más lejos de la ambición de un eslogan, yo me conformaría con en lugar de hacer cosas extraordinarias se hiciesen cosas normales también.

Si hacemos un pequeño análisis de la última década vamos viendo, uno tras otro, distintos ejemplos de las anormalidades que hicieron nuestros políticos. No me voy a detener mucho en ellas, pero desde hace diez años en los que Zapatero abrió la caja de las tonterías, basta recordar el Plan E, negar la crisis inmobiliaria y financiera, los brotes verdes, etc., hasta hoy nuestros días en los que se falsifican Master y se despistan botes de crema, hemos pasado por una profunda crisis política e institucional, marcada por el desacierto y la corrupción, tanto de unos como de otros, de los representantes políticos del bipartidismo en España.

Las cosas normales, son aquellas que sin ser extraordinarias más nos gratifican. La normalidad no significa siempre conservadurismo, al cual nos tiene tan acostumbrados el PP y PSOE desde sus dos extremos políticos. Hacer cosas extraordinarias no siempre es mejor, si no miremos lo extraordinario que han sido las políticas Chavistas en Venezuela, esas mismas que los representantes de Podemos aplauden y quieren imitar, o esas propuestas extraordinarias, fuera de lo normal que hacía en Grecia el buen compañero de Pablo Iglesias, Tsipras.

Las cosas normales son muy simples, pero al tiempo realistas y ejecutables, las extraordinarias con complejas, pero al tiempo arriesgadas e irrealizables. Ciudadanos va ganado terreno gracias a un discurso normal, sin grandes ideas y sin grandes ambiciones.

La defensa de Ciudadanos de la unidad del Estado frente al desafío independentista, con la mala gestión de este asunto del PP, la indefinición del PSOE y PSC y la postura extraordinaria de Podemos prestando apoyo al independentismo. Apoyar desde Ciudadanos la normalidad institucional, permitiendo gobiernos y haciendo oposición constructiva desde la minoría. Mantener un discurso desde Ciudadanos de un equilibrio entre la economía de libre mercado y la prestación de los servicios sociales y el estado del bienestar. En definitiva, proponer aquello que es normal, ha creado un estado de opinión en la ciudadanía que hace ver a Ciudadanos como un partido político centrado, coherente y que puede dar la estabilidad necesaria para afrontar el futuro con cierto optimismo.

Ahora toca no defraudar. Esta gente normal que compone Ciudadanos debe y tiene que pensar en hacer cosas normales, esas que la mayoría de los españoles quieren. Es el momento.