El plan Trapero

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Josep Lluís Trapero
Josep Lluís Trapero | Foto: Irekia
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Esto del 1-O no va de independencia, no va de pedir más dinero a España, ni siquiera del mal llamado derecho a decidir cuándo se refieren a la obligación de decidir. Todo esto se trata de un Plan, un plan hecho a retales, un Plan Trapero.

La Pujolcracia nos dejó después de 23 años una Cataluña dominada por una burguesía  que con sus grupos de poder y  a pesar de sus corruptelas encubiertas trajo cierta prosperidad económica y sobre todo subió la autoestima a los ciudadanos. Dentro del territorio Español la comunidad catalana, estaba considerada en España como el motor de la prosperidad.

El relato del nacionalismo desde la transición hasta el inicio de la crisis económica  ha sido el de sentir orgullo por la idiosincrasia propia, por la cultura, tradiciones y la lengua siempre aceptando estas características a la fusión con la sociedad española pero sin un anhelo visible de vivir sin proclamar ningún apartheid

El plan real de los golpistas catalanes es únicamente el de crear nuevos héroes y nuevas leyendas al relato inventado, como en cualquier mito social lo que se busca es que el pueblo se identifique emocionalmente con los valores y actuaciones de sus dirigentes y de personas anónimas para ser objetos de admiración.

El funcionario Trapero es un claro ejemplo de heroificación, un policía con habilidades comunicativas y criminológicas aunque con poca capacidad anticipatoria y de coordinación por lo visto, es convertido durante la tragedia de los atentados terroristas en el salvador del pueblo, lo que redime al ciudadano de esa rabia contenida hacia los asesinos.  ¿Quién sabe si ahora se convertirá en el nuevo general Batet que pare la insurrección? En ese caso seguramente sea condenado e inhabilitado por el tribunal mediático separatista.

Desde la antigüedad nos han apasionado las historias de soldados como Alejandro Magno, El Cid Campedor o Rambo que son poco escrupulosos con la verdad pero apasionan por la parte apológica que transmite. Los Reyes y personajes antiguos  ilustres (escritores, médicos, científicos, activistas sociales, etc) han conseguido el mismo efecto de cohesión identitaría y de orgullo colectivo, sin embargo la mayor parte de estas celebridades nacidas en Cataluña actuaron en los siglos anteriores defendiendo al territorio Español sin distinción, como mucho paseaban el sentimiento de catalanidad dentro de la españolidad como añadido, nunca como diferencial. En el siglo XV unos exaltados nobles catalanes buscaban en España y Europa un rey que quisiera ser su soberano sin conseguir que ninguna casa real se adhiriera a esa causa, por el motivo de que ya estaba patente la imposibilidad de aplacar al nacionalismo particularista.

No es en vano que los independentistas quieran apoderarse de personajes históricos y  catalanizarlos eliminando cualquier atributo españolista en su haber. Todas las revueltas y acontecimientos históricos son llevadas en las escuelas y planes educativos  hacia el conflicto entre España y Cataluña, cuando en realidad los ejes de confrontación han sido siempre ideológicos, casi nunca territoriales. En este ánimo de magnificar problemas inventados, en un nacionalismo de postín, han estado partidos como ERC y algunos anarquistas reconvertidos hoy en la CUP junto a movimientos radicales libertarios los cuales eligen las leyes a las cuales obedecer a conveniencia del relato que les convenga.

En estos momentos de tensión la solución para acabar con la sinrazón es muy sencilla como ya ocurrió en 1934, con unos cuantos cañonazos en la plaza de Cataluña en plena manifestación del 1-O los que allí acudan rápidamente se marcharán a sus casas a seguir sus vidas rutinarias. Eso sí, harán miles de selfies y videos  en sus móviles que les servirá de munición para convertirse en victimas del tirano opresor estado Español  durante años y de esta manera se convertirán en Héroes anónimos.  Si además los políticos salen esposados, se convertirán en mártires lo que les llevará a una rápida beatificación en la religión separatista catalana. Con todo esto Rajoy saldrá beneficiado como la mano dura que hace falta en este país y aumentará sus votantes.

El problema Catalán solamente tiene una solución, ya lo expresó Ortega y Gasset en 1932 en referencia a la votación del Estatut, cito:

“El problema catalán, como todos los parejos a él, que han existido y existen en otras naciones, es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar, es un problema perpetuo, que ha sido siempre, antes de que existiese la unidad peninsular y seguirá siendo mientras España subsista”.

En definitiva, la mayoría de Catalanes que hoy apoyan el referéndum lo que anhelan no es otra cosa que la de ser soberanos de sus vidas, sentirse orgullosos de sus logros, poder expresarse y sobre todo emprender para conseguir la prosperidad.

Son los políticos Nacionalistas Catalanes los que traducen arbitrariamente el sentimiento de identidad de sus habitantes en fórmulas de conveniencia  para sus intereses, arrastrando al pueblo hacia proyectos ilusionantes que en realidad son fabulas muy efectistas. Así pues el Nacionalismo en Cataluña es como el Rio Guadiana,  aparece y desaparece en función de la consecución de sus objetivos que siempre han sido la perpetuación del Poder. Únicamente nos queda conllevarlo, esperar a que disminuya y vigilar que el cauce no se llene demasiado y nos desborde.