Eduardo González Gómez, un Ciudadano ejemplar

1899
Eduardo González Gómez
Eduardo González Gómez
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El 18 de septiembre de 2017 fallecía en Majadahonda (Madrid) Eduardo González Gómez, dejando un terrible vacío y una profunda tristeza en todos aquellos que le conocimos y pudimos disfrutar, en mayor o menor intensidad, del paso por este mundo de un ser humano realmente excepcional.

Nuestro principal hecho diferencial, respecto a otros organismos, es que somos conscientes de que existimos y también de que dejaremos de existir. La angustia ante dicha conciencia ha impulsado la evolución de la cultura humana en un intento de permanencia, manifestado en avances científico-técnicos, desarrollos filosóficos y obras artísticas (como un vector temporal en forma de dialogo/legado con las generaciones venideras). Sin embargo, hay otra forma de perdurabilidad sobre la que ha discurrido Javier Gomá en su libro “La imagen de tu vida”: el ejemplo ético que aportamos a los demás en nuestro transcurrir vital, como una condensación del imperativo categórico kantiano, en la búsqueda del correcto hacer, siguiendo las ideas de Spinoza; pues nuestra imagen es pública e influye siempre en los demás. Es decir, la transcendencia de que cada uno, en su parcela personal, se comporte como modelo ético. Este es el caso de la vida de Eduardo González Gómez, donde se cristaliza plenamente esa idea de la ejemplaridad.

Eduardo González Gómez
Eduardo González Gómez con su agrupación de Ciudadanos

Eduardo vino al mundo el 16 de diciembre de 1952, en Caleruela (Toledo), siendo el pequeño de una familia de seis hermanos, con profundos valores morales y recia formación. Su padre, Ovidio era veterinario de Heteruela un pueblo cercano, aunque su familia era oriunda del mismo Caleruela. Su madre, María, era ama de casa y natural de Talavera de la Reina. Pasados los primeros años de escuela en su pueblo, Eduardo estudió el bachillerato interno en Oropesa y en Toledo, cursando preuniversitario en los Escolapios de Salamanca. Tras un primer intento en ingeniería en Salamanca, se trasladó a Madrid para hacer Veterinaria, donde encontró su auténtica vocación. Al terminar la carrera y después de un primer tiempo de profesor en la Facultad, entró en Sander España (empresa especializada en la producción dentro del sector porcino) hasta 1985. Contrae matrimonio con Montse en 1982 en Salamanca y en 1984 nace su primera hija (Camino). Cuando llega el cierre de Sander España, Eduardo decide opositar al Cuerpo Nacional de Veterinarios, oposiciones que aprueba a la primera, siendo destinado varios años a Albacete, mientras que Montse tiene su plaza de Profesora de Instituto en Zamora. Son años complicados, de muchos viajes los fines de semana y continuas llamadas telefónicas, en una España aún sin móviles y con pocas autovías; pero el carácter sereno de Eduardo y la paciencia de Montse permiten conllevar esa separación física bastante bien. Afortunadamente en 1988 ambos son destinados a Madrid, la familia se reagrupa y ese mismo año su número se incrementa con el nacimiento de la segunda hija (Paula). Eduardo es destinado como Jefe de Sección de producción porcina, dentro del Ministerio, y ahí se muestran públicamente algunos de los fundamentos de su ética personal y profesional. La misma ética que había alimentado la infancia en Caleruela y su juventud en la Universidad, los principios familiares que le transmitieron: la dignidad de no venderse y no tolerar lo que considera que es incorrecto, venga de donde venga y aunque precise rebelarse y decir las verdades del barquero al lucero del alba. Pero no hay buena obra sin castigo y Eduardo sufre el ostracismo de la administración pública que le cercena su avance en la carrera profesional, pero él lo acepta estoicamente. Como no tenía la dedicación exclusiva, dedica las tardes a las granjas de porcino, lo cual le permite conocer de primera mano las principales empresas de este sector y eso acabaría siendo muy relevante para su actividad futura en el Ministerio. Al irse cerrando las granjas, solicita la dedicación exclusiva y la experiencia acumulada le sirve para incorporarse a las delegaciones comerciales que buscaban la apertura, a los productos agrícolas y ganaderos españoles, en los mercados extranjeros; así participó en las expediciones comerciales a Rusia, EEUU, China, Corea del Sur, Israel y Sudamérica, además de negociaciones técnicas con la Unión Europea. En los últimos años se encargaba de asesorar a las visitas comerciales extranjeras, interesadas en invertir en aspectos agrícolas y ganaderos de España, dado su amplio conocimiento de ese sector empresarial.

Eduardo era una persona de sólidos principios morales y gran honradez, su ideología (próxima a la izquierda en la juventud) había recalado finalmente en un liberalismo de rostro humano, más próximo a Adam Smith y a Friedrich A. von Hayek (en su defensa de la libertad individual, la austeridad administrativa y la igualdad de oportunidades) que al de los jóvenes tigres del neoliberalismo. Tenía un gran sentido del deber hacia España, un patriota sin golpes de pecho y con profunda preocupación por el futuro del país, especialmente ante el reto soberanista en Cataluña. Todo ello le lleva, a principios de 2015, a su afiliación en Ciudadanos (Cs) Partido de la Ciudadanía, dentro de la Agrupación de Majadahonda (su lugar de residencia); pues, como solía decir, quería contribuir a que sus hijas vivieran en una España mejor. Su participación en Cs es plena de ilusión, participando en todos los eventos políticos, con una actitud contagiosa, viviendo intensamente las primeras campañas electorales, dentro de una sucesión continuada de carpas informativas, asistencia a innumerables actos, debates con los afiliados, pegada de carteles, trabajo de compromisario etc. En ese mismo 2015, y dada su experiencia profesional, es contactado por el entonces Secretario de Acción Política de Cs (Antonio Espinosa) para que coordine la elaboración del Programa Electoral de Política Agraria y Ganadera de las elecciones generales de diciembre 2015 y luego de las generales de 2016 y las autonómicas de Galicia y País Vasco. Esta tarea es asumida hiperactivamente por Eduardo y con sus conocimientos sobre cualificados profesionales en distintos campos técnicos, forja un equipo multidisciplinar sin ningún sectarismo (la mayoría de los componentes eran políticamente independientes) y con sólo una encomienda, fruto de la especial personalidad de Eduardo: proponer las opciones más adecuadas, útiles y realistas para el beneficio global de España. El Programa Electoral de Política Agraria y Ganadera es un gran trabajo intelectual y recibe los mayores elogios por la prensa especializada; pero la actividad de Eduardo no concluye ahí y colabora, con su equipo, en la elaboración de distintas iniciativas parlamentarias, tanto en el ámbito Autonómico (en conexión con Susana Solís y Luis Fuentes), como del Congreso de los Diputados (en estrecha relación con Miguel Ángel Garaulet), así como en diferentes mesas redondas y reuniones especializadas sobre diferentes temas (problema del agua, recursos forestales, sector lácteo etc). De hecho, el pasado 24 de abril en un acto celebrado en el Ministerio de Agricultura y Pesca Alimentación y Medio Ambiente, la Asociación del Cuerpo Nacional de Veterinarios concedió la Medalla de Oro a Eduardo González Gómez, a título póstumo, por sus contribuciones legislativas en Cs hacia el mundo veterinario.

Eduardo González GómezEduardo tenía una empatía esencial, sin superficialidad, y lo primero que hacía al verte era preguntar cómo estabas o por la salud de aquél familiar enfermo, y al mirarle a los ojos sabías que esa preocupación era sincera; tenía la virtud de hacerte sentir importante en un segundo y su capacidad de dialogo era inagotable. Aunque sus sólidos principios le podrían llevar a enconadas discusiones, donde era difícil quitarle la palabra, al final siempre lo suavizaba con una sonrisa y un chascarrillo. Era un castellano manchego con los pies en el suelo y muy realista, huía de las tontunas políticamente correctas, un liberal absoluto y por tanto con un gran espíritu crítico hacia lo que éticamente no le convencía y enemigo de cualquier coartación de la libertad. Jamás pidió un cargo, ni ningún puesto en lista electoral alguna, con una actitud de total desprendimiento y auténtica generosidad e inclusive cuando en 2017 no asistió al Congreso/Asamblea General de Cs se lo tomó con serenidad, aunque por dentro la decepción fuera inmensa. Eduardo fue un trabajador duro, incluso en julio de 2017 -ya con los síntomas de la enfermedad- seguía con su actividad en el Ministerio (atendiendo delegaciones comerciales extranjeras) y con la acción política en Cs (en esos días preocupado por el tema de la caza). La última tarde que estuve con él me reiteró su deseo de jubilarse del Ministerio, para dedicarse más a fondo a Cs y disfrutar más tiempo de sus aficiones y de la familia, en especial de su nieta (Vera), el tesoro de sus ojos y de quien continuamente nos mostraba algún nuevo video. Pero la enfermedad no entiende de proyectos y el 18 de septiembre de 2017 se nos iba para siempre; el mismo día de su trigésimo quinto aniversario de boda, como en un peculiar guiño del destino que cerraba un ciclo existencial.

Se suele decir que la vida política carece de memoria, dada su prioridad inmediata y el vértigo de esa actividad, pero muchos no resistimos a pensar y obrar de esa forma. Ciudadanos surgió como una opción liberadora frente al pensamiento único soberanista en Cataluña y esa idea, en la que se reforzaba la igualdad ante la ley, la regeneración democrática y los principios esenciales de la ciudadanía, como auténticos soberanos de una democracia liberal, se extendió a su función política en toda España. Decía Saúl Bellow que “el valor de una vida humana no se mide por los triunfos alcanzados, por el poder conseguido, ni por las riquezas acumuladas, sino por la dignidad de cómo se ha vivido” y tal vez sea esa dignidad de no venderse, ese aceptar las propias contradicciones y esa defensa a ultranza de los principios éticos, lo que dota de ejemplaridad a la vida de Eduardo González Gómez; pues para muchos de nosotros Eduardo constituye la materialización del ideal de Ciudadanos: un ejemplo de ciudadano, un ciudadano ejemplar.

Por eso, el próximo viernes 25 de mayo, a las 20:00h en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura “Carmen Conde”, sus compañeros y amigos de la Agrupación de Cs-Majadahonda, junto a una gran cantidad de amigos de fuera y dentro de Ciudadanos, quieren rendir un Homenaje a Eduardo y allí te esperamos; pues como decían los clásicos, “nadie muere definitivamente, mientras se le recuerde” y aunque al final quien nos recuerde también desaparecerá, si nuestra conducta sirve de ejemplo, igualmente la de ellos será recordada para bien, avanzando el circulo virtuoso de las auténticas y poderosas revoluciones.

José María Rojas Cabañeros
Profesor de Investigación del ISCIII
Afiliado de Ciudadanos
y, especialmente, amigo de Eduardo González Gómez