El drama de los niños de la llave. Conciliación (II)

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Uno de los cambios sociales más importantes que estamos viendo en los últimos años es la aparición de los 'niños de la llave'
Uno de los cambios sociales más importantes que estamos viendo en los últimos años es la aparición de los 'niños de la llave'
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Aunque parezca que fue ayer, la incorporación de la mujer al trabajo en España se produjo en el siglo pasado. A principios de los años 90 la tasa de mujeres en el mercado laboral ya era del 50% y desde entonces ha seguido aumentando hasta el 80% actual, porcentaje similar al del Reino Unido, Francia y Alemania.  Sin embargo, mientras que el resto de Europa está adaptado a este nuevo fenómeno social, en nuestro país los horarios laborales siguen pensados para que trabaje un solo miembro de la pareja y el otro se quede en el hogar al cuidando de los hijos.

Lamentablemente, entrado el Siglo XXI las jornadas de trabajo en España siguen siendo largas e inflexibles y ocasionando grandes perjuicios a las familias.  Uno de los cambios sociales más importantes que estamos viendo en los últimos años es la aparición de los ‘niños de la llave’. Como sabéis me refiero a esos menores que nadie recoge en el colegio y llegan a casa mucho más temprano que sus padres.  Se les reconoce porque llevan la llave colgada para que no se les pierda.

Según la ONG de la infancia EDUCO, la cifra de niños y adolescentes españoles que pasan las tardes y vacaciones solos en casa, ronda el medio millón.  Es un hecho que cada vez está más extendido y hasta normalizado en los hogares.  España no ha sido capaz de recuperar los salarios que tenía antes de la crisis, y muchos padres no se pueden permitir reducirse la jornada ni tener en casa una persona que cuide a sus hijos.  Los campamentos y otras actividades que ofrecen los ayuntamientos y comunidades no cubren los largos horarios laborales españoles ni la gran demanda de plazas.

Estos niños no son hijos de padres negligentes sino de padres que simplemente están trabajando para sacar la familia adelante.  Sin embargo, muchas veces los menores sufren sensación de abandono y, de hecho, en cierto modo están abandonados.  No tienen una alimentación saludable, usan internet sin filtro ni vigilancia, no hay un adulto a quien contarles un problema o pedirle ayuda ante una situación difícil, salen de casa sin control, etc.  En definitiva, están expuestos a potenciales peligros que serían evitables si uno de los progenitores estuviera en el hogar.  Además de que entre estos menores hay un alto índice de abandono escolar, son vulnerables a ciertas patologías asociadas con la soledad y falta de afecto como obesidad, ansiedad, depresión, alcoholismo, drogodependencia, etc.  En definitiva, en pocos años pasarán a formar parte del colectivo en riesgo de exclusión social.

En muchos casos las ONGs y las parroquias se hacen cargo de estos menores.  Pero la ayuda privada no puede ser excusa para que el Gobierno mire para otro lado.

Para solucionar el problema de la conciliación laboral y familiar, Antonio Manuel Carmona, candidato a la alcaldía de Madrid en 2015, en su campaña electoral habló de adaptar los horarios escolares a los laborales.  A los pocos minutos las redes sociales estaban ardiendo con comentarios en contra de esta ocurrencia. Pero meses más tarde, su compañera de partido, Susana Díaz, volvió a la idea de Carmona proponiendo abrir los colegios 12 horas diarias.    En decir, el PSOE pretende que los niños pasen el día encerrados en la escuela o instituto para que los padres puedan cumplir unos horarios de trabajo poco productivos. Una idea que se aleja mucho del estado del bienestar que tanto nos ha costado conseguir.

El Partido Popular no lo está haciendo mejor.  En muchos de los ayuntamientos en los que gobierna también se empeña en alargar las jornadas de los niños a base de actividades extraescolares, abrir colegios durante las vacaciones y organizar campamentos en el mes de julio que con suerte finalizan a las 17:00.  Medidas que por sí solas no solucionan el problema, sólo ponen parches en momentos puntuales.  Es verdad que tanto en las elecciones generales de 2011 como en las de 2015 el PP llevaba algunas medidas de conciliación razonables, pero a fecha de hoy no ha intentado poner en marcha ninguna de ellas.  Ha sido una gran decepción que la derecha, que se autoproclama defensora de la familia, no haya mostrado el más mínimo interés por esta cuestión.

Como era de esperar, Ciudadanos es el único partido que aborda el problema de la conciliación  atendiendo lo que demanda la sociedad, que no es otra cosa que fomentar unos horarios laborales racionales y flexibles.  El objetivo de Ciudadanos es que la jornada laboral se adapte a la escolar tanto como sea posible, aplicando medidas factibles y de sentido común, que mejoraría la calidad de vida de las familias en general y reduciría considerablemente el número de niños de la llave.

En los próximos artículos escribiré sobre el engaño de la reducción de jornada y el camino hacia la igualdad.