¿Cuál es el techo de Ciudadanos?

2995
Albert Rivera, Presidente de Ciudadanos Cs
Albert Rivera, Presidente de Ciudadanos Cs
Comparte
  • 166
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    166
    Shares

No resulta fácil entender las motivaciones qué llevan a los votantes a mecerse al son de las olas que van de un partido a otro antagónico. Originalmente el gobierno era algo exclusivo de aquellos que ostentaban el poder por la fuerza o por la gracia de los dioses, un despotismo que en algunos casos llegó a ser ilustrado por aquello de todo por el pueblo pero sin el pueblo. La política surge después como la toma de decisiones que afectan a todos los ciudadanos, algo que por su transcendencia habría de debatirse y aprobarse en grupo como ocurría en la Grecia Antigua o en Roma. Hoy vivimos inmersos en una partidocracia donde los llamados políticos se debaten entre el interés de su partido, el de la comunidad y el suyo propio porque, así como en la democracia original se llegaba a la política por ser poderoso, culto y rico, ahora se llega para hacerse rico y poderoso en muchas ocasiones.

El panorama español está en ebullición, es una olla con agua y muchos ingredientes que luchan por hacer saltar la tapadera tratando de arrojar fuera los garbanzos de otro color. En el PP se agrupa la gente conservadora, la denominada de derecha. Son votantes de perfil conservador que prefieren evitar cambios que den entrada por su derecha (Vox) o por su izquierda (Ciudadanos) a nuevas formas de hacer política, pero en el PP hay mucha gente honrada que ven sobrepasada su capacidad de soportar más corrupción y que su conservadurismo no alcanza a soportar la lentitud de Rajoy en la toma de decisiones. Son aquellos que se vieron sobrepasados por la forma en que se dejó crecer el problema catalán y están ahora apostando por la coherencia del discurso de Inés Arrimadas y todo el partido de Albert Rivera.

Tampoco el PSOE se distingue por su ideología porque una vez abandonado el marxismo y con la socialdemocracia incapaz de encajar en la globalización, andan sin rumbo tratando de cerrar los agujeros por donde se escaparon sus militantes camino de Podemos, y mientras tapan sus vías de agua otros militantes abandonan el barco camino también de Ciudadanos, el partido con el que llegaron a coincidir en 200 puntos con el que se habían ilusionado y que ahora ven como su líder, Pedro Sánchez, los rechaza cuando llegan al Congreso porque forman parte de los 150 puntos acordados entre Ciudadanos y el PP.

Podemos es un caso aparte, es un conglomerado de intereses que van desde el viejo marxismo-leninismo de IU, donde reside el PCE, y que agrupa a los nostálgicos de la revolución que cambiaría el sistema a otro que no ha demostrado ser mejor, a varios grupos nacionalistas sin capacidad de tener una voz importante en el Parlamento. En medio, y junto a pequeños grupos extraparlamentarios, está Podemos con Pablo Iglesias de timonel. Es el partido de ideología también desconocida qué apostó en el pasado por el comunismo, por la república, y por ser antisistema, pero que ahora se conforma con el resentimiento y el desconcierto. Su actitud en Cataluña también ha llenado las arcas de Ciudadanos y sobrevive porque sus desplantes al PSOE en varios ayuntamientos y Comunidades no se ven correspondidos por este partido que ni siquiera les pasó factura por haberles negado formar Gobierno con el pacto que habían logrado Sánchez y Rivera.

Visto así se comprende que votantes de todas las ideologías piensen en Ciudadanos para encontrar coherencia, sentido de estado por encima de ambiciones personales, como decía el escritor Raúl del Pozo, un partido sin pasado lleno de futuro. A Ciudadanos se le juzga por sus hechos, por su lucha por la rebaja de impuestos, por los autónomos, contra los aforamientos, por la paternidad responsable, el complemento salarial o la independencia de los tribunales de justicia, pero no haría falta porque la dejadez de los demás, del abandono del pragmatismo con su permanente campaña electoral, sería suficiente para que Ciudadanos siga su crecimiento.

¿Hasta donde? No se sabe. Probablemente si continúan Rajoy, Sánchez e Iglesias, el techo no existe porque ellos solos se destruyen.