Carta abierta de una española a sus compatriotas

3341
Labor policial
Fotografía: Robert Bonet
Comparte
  • 76
  • 245
  •  
  •  
  •  
  •  
    321
    Shares

Hace ya ocho meses, en el mes de septiembre del pasado año 2017, mi esposo me telefoneó para decirme que le habían ofrecido ir a Cataluña, su elección era de manera voluntaria pero evidentemente, la decisión no la podía tomar sin mí.

Tenemos tres hijos en común y más de veinte años de relación. Hemos vivido en diversos lugares, probablemente eso nos ha unido más ya que al estar lejos de familia y amigos, nos teníamos el uno al otro. Por desgracia hemos vivido la época de ETA muy de cerca, y el GRAPO, más de lo que quisiéramos. Otro hecho que nos ha madurado como pareja, como personas y como españoles.

Este sentimiento de orgullo de ser español, de sentir España, de amar España, es lo que me promovió a decirle que sí, que se fuera a defender la Constitución y nuestro país, frente al mayor ataque que he vivido yo (nací tras morir Franco y cuando Tejero era muy pequeña) a la democracia española. A parte del terrorismo, nombrado anteriormente, claro.

Al principio iban a ser unos quince o veinte días, eso se alargó en el tiempo y se convirtieron en 55 días (y no en Pekín). Fueron eternos, la tensión y las noticias que llegaban eran terribles y aparte, compaginar trabajo con tres hijos con sus respectivas ocupaciones, me obligaba a duplicar mi esfuerzo. Pero todo me compensaba porque sabía que mi marido era y es un héroe, que voluntariamente se alejó de nosotros por su sentido del deber y su amor a la patria.

El día 1 de octubre, acabé por apagar la televisión, mis hijos, que dos ya son adolescentes, vieron las cargas policiales, pero también escuchaban como insultaban a su padre. Como comprenderéis, no era a su padre directamente, pero si eran policías que salían en las imágenes del telediario. Por las redes, a solas, continúe viendo todo lo que sucedía. Al llegar la noche, cuando comprobé que los niños dormían, me fui a mi cama y rompí a llorar. Había sido un día muy largo, pude hablar en dos ocasiones con mi marido, en ambas oí gritos de odio, insultos, de gente que no nos conoce, pero el hecho de llevar la placa les inspiraba ese sentimiento. Sé que le escupieron, que le golpearon, arañaron y que el solo hacia su trabajo y lo hizo muy bien. Sé de más momentos de ese día, que el ministerio, por alguna razón que no llego a comprender, se ha ocultado y se ha permitido que se les tache de maltratadores y de exceso de fuerza. He tenido que soportar oír que las cargas produjeron cerca de mil heridos, lo cierto es que fueron muy pocos entre la población y si que hubo heridos entre policías y guardias civiles.

El día tres de octubre fue otro día para rememorar, tuvieron que salir de Cataluña para poder comer y al pueblo de Aragón donde decidieron parar, no sólo les acogieron entre aplausos y cariño, es que ellos vieron todas las banderas de España ondear en cada ventana y eso les dio la fuerza para seguir, para ayudar a todos esos catalanes que estaban sin salir de sus casas por temor a ser señalados.

Al final esos catalanes salieron y confieso que ese día fue muy grande y muy emocionante. El cariño que se trasladó a las fuerzas y cuerpos del estado, fue espectacular. Hasta entonces no se había visto esa empatía, de hecho, les había echado de hoteles, les acosaban los independentistas cuando les detectaban paseando y a alguna mente brillante se le ocurrió apiñarles en unos barcos. Pero ellos, GC y PN, tienen más sentido de Estado que todo el gobierno de Rajoy junto, tiraron adelante y tenían claro que España merece la pena.

Pasaron los días y con el 155 se esperaba más intervención, pero no fue así, poco a poco fueron volviendo a casa, mi marido regresó con el último grupo. Quizás decepcionado, quizás con sentimiento de que los habían llevado allí para ser insultados y vejados, pero con la cabeza muy alta y teniendo seguro que volvería a ir, si se le necesitase. Trajo consigo un sentimiento de impotencia, muchos compañeros allí destinados, le envidiaban por poder irse, por no ser su destino Cataluña, muchos son catalanes y con sus familias, no soportan la presión del día a día. El hecho de que esos compañeros sientan eso, es muy lamentable, pero parece que a Zoido y a Rajoy, al igual que a Soraya, les importan muy poco. A ellos solo les importa su cargo, viven en otra realidad si creen que con Torra, llegará la tranquilidad a una Cataluña esquilmada por los nacionalistas y con el beneplácito del bipartidismo.

Espero que estos políticos, sean capaces de ver y valorar esta labor policial, mientras tanto, me quedo con quien la valora, estos chicos de naranja, que suben en las encuestas y lo único que se le ocurren al resto es atacarles, sin mas miras, sin pensar que lo mismo somos muchos españoles amando nuestra patria y cansados de tanto despropósito.