Acabemos correctamente con la pobreza laboral

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A pesar de la recuperación económica, la situación en el mercado de trabajo sigue siendo complicada para gran parte de la población. A los males endémicos del mercado laboral español, alta tasa de paro y elevada temporalidad, se debe sumar un problema de bajos salarios. El 13,1% de los trabajadores poseen rentas inferiores al umbral de la pobreza (60% de los ingresos medios), y una cuarta parte de los asalariados son temporales, por lo que muchos de ellos van encadenando continuamente contratos durante el año sin llegar al salario mínimo interprofesional. En consecuencia, en España está surgiendo un nuevo fenómeno: personas que trabajan y son pobres.

Los diferentes partidos políticos, conscientes de la pobreza laboral, han propuesto en mayor o menor medida subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Podemos propuso en el Congreso de los Diputados subir el SMI hasta el 60% del salario medio (14 pagas de 950€), el PSOE apoyó la proposición de Podemos e incluso pactó con el PP una subida del 8% en 2017, y el PP llegó a un acuerdo con los sindicatos para subirlo un 4% en 2018, y hasta 850€ en 14 pagas en 2020. A pesar de que todos los grandes partidos de la política española se hayan sumado al carro de subir los salarios por decreto, Ciudadanos ha optado por otra vía completamente distinta: el Complemento Salarial Garantizado (CSG). ¿Por qué tomó esa decisión? ¿Y por qué es más acertada introducir un CSG, que una subida del SMI para mejorar los salarios de los más pobres?

 

El SMI.

Una ley de salario mínimo es aquella que prohíbe jurídicamente trabajar por menos de una determinada remuneración fijada por ley. Más allá de la creencia popular, una subida por decreto del salario mínimo no implica un incremento de la remuneración de aquellos trabajadores que cobraban entre el anterior y el nuevo salario mínimo, es decir, una ley de salario mínimo no obliga a subir sueldos a dicho colectivo de trabajadores, sino prohíbe pagar por debajo de una determinada cantidad.

Los salarios en una economía libre no depende de la voluntad del legislador, ni de la codicia de los empresarios, sino que por norma general los salarios están vinculados a la productividad marginal del trabajador por el mecanismo de mercado. [i] Por un lado, si los salarios son muy altos en relación a la productividad, el trabajador estaría aportando menos de lo que cuesta, por lo que el empleador obtendría perdidas y tendrá que bajar salarios.  Por otro lado, si los salarios son muy bajos en relación con la productividad, los empresarios obtendrían beneficios extraordinarios y entraría mucha más inversión en el sector, elevando los salarios de los trabajadores. En consecuencia, los trabajadores de un país no pueden cobrar ni mucho más, ni mucho menos en salarios de lo que producen.

Los políticos pueden tener buenas intenciones al subir el mínimo legal de salario, sin embargo, si aumentan dicha cantidad por encima de la productividad marginal de un trabajador, es decir, de su remuneración, el empleador tendrá dos posibilidades:

-Despedir al trabajador, ya que no puede contratarle al nuevo precio mínimo legal.

Mantener al trabajador subiendo el salario. Aunque el incremento salarial no haya estado motivado por un aumento de la productividad, sino por una decisión política, no siempre una subida de SMI tendrá efectos sobre el nivel actual de empleo, sin embargo, la subida del SMI tendrá otras consecuencias:

  • Sustitución de empleo no cualificado por cualificado. Ej.: Si el trabajador no cualificado ganaba 5 y producía 8, mientras el cualificado ganaba 10 y producía 12, el empresario optará por el no cualificado para maximizar beneficios. Sin embargo, si el SMI sube de 5 a 7 o más, acabará optando por el cualificado. No habrá destrucción de empleo, pero se perjudicará a quien se quería beneficiar.
  • Aumento de la parcialidad en el empleo. Si aumenta el coste de la hora trabajada, se reduce la demanda de empleo por los empresarios.
  • Aumenta la economía sumergida: El empresario mantiene al trabajador a costa de eliminar coste no salarial del trabajador. Ej.: Deja de pagar cotizaciones sociales.
  • Aumenta el nivel de precios: Los empresarios trasladan el mayor coste al consumo, reduciéndose los salarios reales.[ii]
  • Reducción del salario en especie: el empresario aumenta el coste salarial, a costa del reducir otros costes no salariales como formación interna.
  • Reducción de la creación de empleo. Un mayor coste laboral puede no tener efectos sobre el actual nivel de empleo, pero lógicamente reduce la posibilidad de los desempleados a entrar en el mercado laboral.[iii]

Aumentar el SMI implica expulsar del mercado laboral a los trabajadores peor pagados o aumentar el riesgo de despido de este colectivo. Las consecuencias de la subida del SMI sobre el nivel de empleo en la literatura económica no siempre ofrece resultados concluyentes porque sus efectos dependen de:

  • La proporción en la que el SMI se aumente: más o menos elevada o brusca
  • El nivel de SMI relativo desde el cual se aumente: no tiene el mismo efecto aumentar el 20% un SMI, si dicho salario representa el 25% o el 50% del salario medio. Si un SMI es demasiado pequeño en relación con la productividad de la economía, no tiene efectos sobre el nivel de empleo.
  • El SMI es un condicionante, pero no es el único factor que influye en el nivel de empleo.

En consecuencia, para obtener unos resultados fiables sobre la evidencia económica son importantes los meta análisis (un estudio que recoge los datos de otros muchos estudios sobre la misma materia).  Belman y Wotfson (2014)[iv] y Giotis y Chletsos (2015) estiman una elasticidad del -0,1, es decir, que si aumenta el SMI un 10% se reduce el nivel de ocupación en un 1%, mientras otros más amplios aumentan dicha elasticidad al -0,19, (Doucouliagos y Stanley (2009)).[v]

Las consecuencias de la subida del PP y PSOE del 8% del SMI en 2017 será una reducción del 2% sobre el nivel de empleo y del 1,4% del PIB en el largo plazo, según el BBVA Research.[vi] Y de acuerdo al BdE, son especialmente negativas para los jóvenes.[vii]

En realidad, el salario mínimo es 0, es decir, el verdadero salario mínimo es el desempleo. El Estado podrá poner el nivel de SMI que considere, pero en una economía libre son las empresas las que deciden el nivel de empleo a una determinada remuneración. El Estado no es omnipotente, no puede subir los salarios por decreto sin que haya consecuencias no deseadas.

En conclusión, subir el SMI por norma general es una mala idea en la economía porque es una barrera de entrada que funciona como un arma de destrucción de empleo, que es la gran causa de la pobreza en España. Además, su subida perjudica a colectivos como los jóvenes y los inmigrantes, ya que suelen tener una menor experiencia y cualificación. PP, PSOE y Podemos se equivocan completamente, ya que con sus medidas van a perjudicar a la economía, pero especialmente a quienes tanto dicen defender, es decir, a los ciudadanos más desfavorecidos.

El CSG.

Como hemos visto, para aumentar los salarios de los más desfavorecidos no se puede promover medidas sin tener en cuenta la característica clave de la cooperación en el mercado: la voluntariedad, si a las dos personas no les conviene un intercambio no lo harán. Por muy loable que sea el objetivo de mejorar la situación de los más desfavorecidos, no es correcto desarrollar medidas con efectos tan perversos y contraproducentes. Es en este sentido, en el que Ciudadanos ha presentado una propuesta innovadora, cuyos resultados ya se han contrastado en EE.UU, R.U. y Suecia, y no reduce el incentivo a trabajar (rentas básicas elevadas) ni aumenta el riesgo de ser expulsado del mercado de trabajo (SMI elevado).

La propuesta es el Complemento Salarial Garantizado. La medida funciona como un impuesto negativo de la renta, que complementaría los salarios de los trabajadores con menores ingresos. Las cuantías se basarán en tres tramos: progresiva, fija y después decreciente hasta un nivel de ingresos determinado, además, los tramos y el nivel máximo dependerá de la composición de los hogares, teniendo en cuenta así el número de hijos de las familias.

El CSG no solo no desincentiva ni impide a las personas trabajar, sino que es un incentivo para que los ciudadanos trabajen al aumentar sus ingresos. Además, es un medida muy efectiva para reducir la pobreza laboral, que tanto preocupa a los españoles, al mejorar las condiciones de vida de los trabajadores más pobres. A diferencia del aumento del SMI, el CSG tiene un coste presupuestario (1% PIB en el peor escenario), pero no aumenta el riesgo de pobreza derivada del desempleo al reducir la pobreza laboral, y podría aflorar empleo de la economía sumergida, al haber mejorado las ventajas de estar en la economía real.

Gonzalo Requejo


[i] Una excepción son los monopsios (un solo comprador para muchos vendedores), puede haber aumentos de salarios sin necesidad de que aumente la productividad. Ver más en https://www.economicshelp.org/labour-markets/monopsony/

 

[ii] Thomas MaCurdy, “How Effective Is the Minimum Wage at Supporting the Poor?,” Journal of Political Economy 123, no. 2 (April 2015): 497-545. http://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/679626

 

[iii] Meer, J. And West, J. (2013) Effects of the Minimum Wage on Employment Dynamics https://economics.mit.edu/files/9497 Pg. 32

 

[iv] Belman, Dale, and Paul J. Wolfson. 2014. What Does the Minimum Wage Do? Kalamazoo, MI: W.E. Upjohn Institute for Employment Research. https://doi.org/10.17848/9780880994583

 

[v] Doucouliagos, H. and Stanley, T. D. (2009), Publication Selection Bias in Minimum-Wage Research? A Meta-Regression Analysis. British Journal of Industrial Relations, 47: 406–428. doi:10.1111/j.1467-8543.2009.00723.x

 

[vi] Archondo, I. García, J.R. and Ulloa, C. (1/3/2017) Repercusiones del aumento del salario mínimo en España. BBVA Research: Observatorio Económico España. Recuperado de: https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2017/03/Observatorio_SMI_feb17.pdf

 

[vii] Banco de España. Boletín Económico. 1 Trimestre de 2017. Pg. 19-21