Abandonados al ‘Ku Klux Cat’

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Irene González Fernádez
Irene González Fernádez
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La designación de Torra como presidente interino, que esto último lo pongo en duda, es una designación tan estridente, estrambótica, provocadora y humillante, que en un intento desesperado de hallar racionalidad donde sólo queda indignidad, hay quien pueda pensar que Moncloa la haya aceptado para que todo, absolutamente todo lo que haya tras él, si es que no actúa como Atila, sea aceptado como bueno, cuando la realidad es que ya nada, absolutamente nada que tenga una conexión nacionalista en este país, puede ser bueno para nadie, si es que alguna vez lo fue. Y aunque lo dudo, en el descalabro de ese descerebrado “lugar de pensamiento y acción de Gobierno” a las afueras de Madrid, todo es posible dentro de la traición a la nación, es decir, a los ciudadanos españoles.

Que Mariano Rajoy, Soraya, el PP, el Gobierno o quien haya allí en Moncloa tomando alguna decisión, haya considerado como candidato “limpio” a alguien que sueña con hacer limpiezas étnico-lingüísticas, creo que es lo más preocupante que ha sucedido desde hace años, muchos años en España.

Pero hay algo más allá de la cesión de nuestro sistema constitucional por los cinco votos de los supremacistas vascos a los PGE. Hay una auténtica colaboración activa de este Gobierno a que por medio de un fraude de ley, se acepte el fin de la ley en nuestro país. ¿Qué es si no, el haber permitido el voto por delegación de los fugados que intentaron un golpe de Estado para que ahora puedan consumarlo con todas las de la ley?.

El intolerable lenguaje racista y humillante hacia los españoles, la etnia marcada, publicado y promulgado por Torra, no sólo es lo que le ha hecho llegar a la presidencia, es que ha sido reivindicado desde la misma al usar en su discurso la técnica de la invisibilización de más de la mitad de Cataluña. La ventana a la deshumanización es la puerta a la eliminación de personas, a la muerte civil.

Pero de momento, ¿por dónde va a empezar?. Un tipo de la catadura moral de este supremacista (un cursi despistado en El País le definía como presidente cultural), no abandonará el poder en favor de su amo Puigdemont tan fácilmente, pero sí aprovechará su tiempo para limpiar las calles y las instituciones de todo lo que suene a español. ¿Cómo?.

Quiere iniciar un proceso constituyente y crear un Consejo de Estado que dejará al Parlament sin funciones, ni siquiera las televisivas, que han sido principalmente las de los últimos meses.

La maniobra tiene un dramático antecedente en Venezuela con Maduro, cuando solapando a la Asamblea Nacional de mayoría opositora, creó la Asamblea Nacional Constituyente, en la que sólo había representantes chavistas y representantes de las organizaciones civiles paralelas subvencionadas por ellos (esto le suena a Errejón). Su función era la de “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Lo que había tras dicha ANC venezolana, era establecer un nuevo marco normativo que permitiese al régimen deshacerse de los poderes públicos que le estorbaban.

Es decir, Torra con el apoyo de la izquierda y de Rajoy, iniciará la República Catalana en dos ámbitos. En el plano institucional, un proceso constituyente para crear ese Consejo, órgano de poder supremo respecto al Parlament. Allí apelarán a una mayoría separatista, ya que introducirán a miembros de Ómnium Cultural, la ANC, Institut Nova Historia o incluso reporteros de la Tv3 para fingir, en su obsesión de internacionalización del odio, que son mayoría y que todo es pacífico y democrático, porque pondrán urnas, a las que jamás habrá que acudir.

Por otro lado, mientras se inicia esta eliminación de los españoles de la vida pública institucional en Cataluña, Quim Torra, el nuevo President, impulsará con el apoyo de la izquierda radical, el otro aspecto esencial de todo golpe de estado, las calles, con la ayuda de los Comités de Defensa de la República. Mientras llenan todo con palabras de contenido usurpado, como democracia, libertad, constituyente, feminismo (ahora es palabra obligada para totalitarios y exasesinos, si es que esto existe) y demás prostituciones del lenguaje, los violentos profesionales del terror callejero, elevarán los niveles de violencia; no en vano los CDR´s están ahora más reforzados con uno de los suyos en la presidencia de la Generalitat y con la impunidad de Rajoy garantizada. Añadan las escuelas y los medios de propaganda en estas acciones de usurpación de la vida civil. Los que rechacen la teoría de la evolución en favor del creacionismo, es posible que ahora estén afirmando que nada de esto sucederá, que es todo una exageración y que Mariano no lo permitirá.

La única verdad que está permitiendo y creando el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, es la humillación de todos los españoles dentro y fuera de Cataluña. Está permitiendo que los ciudadanos que se sienten españoles en Cataluña empiecen a sentir miedo por su integridad física ante la impunidad de los CDR´s especialmente ante la posibilidad de que se les unan 17.000 Mossos d´Esquadra, ya que ahora todos comparten jefe. Mariano Rajoy está colaborando en el fin definitivo de la paz y la convivencia de este país. Nos ha abandonado a todos los españoles, pero especialmente a los que aún viven en Cataluña, en manos de estos racistas, supremacistas, totalitarios y enajenados de la realidad que son los que conforman este Ku Klux Cat.

En definitiva, el Gobierno ha abandonado a los ciudadanos y a él le ha abandonado la legitimidad y ha de hacer algo HOY. ¿A qué va a esperar Rajoy? ¿A que haya partidas nocturnas de este Ku Klux Cat con antorchas a las puertas de los domicilios? Esto ya está sucediendo en la casa del Juez Llarena, marcado el camino con una hilera de antorchas en forma de lazos amarillos, la esvástica catalana.

Este proceso se iniciará también en el País Vasco y Navarra valiéndose del terror, que jamás abandonó la región definitivamente para los españoles con o sin apellidos. Y después llegará Valencia y las Baleares.¿Y para qué tanta colaboración de Rajoy? para retrasar su salida de la inmunidad penal por corrupción que de momento le ofrece la Moncloa.

Ante el abandono institucional de Rajoy, sólo nos queda la movilización cívica y masiva a los constitucionalistas y todas las personas que quieran defender los Derechos Humanos. Para mí siempre ha sido una cuestión de deber moral ineludible no mirar jamás hacia otro lado, luchar contra estas injusticias de exclusión, de muerte civil de ciudadanos señalados por no poder ser quienes realmente son.

Que nadie se rinda ahora, que nadie crea que van a ganar, y como muy bien decía quien sí nos representa en Cataluña, Inés Arrimadas, no nos vamos a cansar. Subestiman nuestra firme determinación en defender lo que nos ha dado más paz, prosperidad y enriquecedora convivencia, nuestro régimen constitucional, la Unión Europea y la defensa de nuestra nación defendiendo los derechos y libertades de todos los españoles. Porque si hablamos de Nación, hablamos de solidaridad, porque éste no es un concepto económico, es ya un valor moral, cívico y de fraternidad. No olvidéis que somos más. ¡No estáis solos!.