El 1-O nada que votar. No voto perquè sóc lliure

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Nada que votar. El 1-O no se va a celebrar ningún referéndum, sólo una fecha fijada por el independentismo catalán para materializar un choque de trenes.
Nada que votar. El 1-O no se va a celebrar ningún referéndum, sólo una fecha fijada por el independentismo catalán para materializar un choque de trenes.
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No. No. Nada que votar. El 1-O no se va a celebrar ningún referéndum, es sólo una fecha fijada por el independentismo catalán para materializar un anunciado choque de trenes. Su éxito será hacernos descarrilar, el nuestro mantenernos en las vías que el Estado de Derecho nos da, tomando el control del tren del secesionismo y direccionándolo hacia el sentido correcto, al que determinan las aristas del orden jurídico constitucional.

Lamentablemente todo indica que no están dispuestos a parar. Han decidido calentar el ambiente todo lo posible, y aún más. Sin embargo, el 1-O no se puede ir a votar porque te conviertes en cómplice de la secuencia de un golpe institucional, dado por quienes ni tienen legitimidad ni se ajustan a la legalidad. Y así se lo han venido reiterando desde diferentes instancias al independentismo catalán. Algunas de ellas, ahí van:

  • El Tribunal Constitucional ha dejado sin marco normativo que ampare la convocatoria del 1-O, ya que, al admitir a trámite todos los recursos interpuestos por el Gobierno de la nación, automáticamente han resultado suspendidas las Leyes del Referéndum y de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República Catalana, así como todos los Decretos que le son inherentes. Por tanto, nos encontramos ante una consulta sin fundamento legal en su nacimiento, ni efectos jurídicos vinculantes en su resultado. No hay nada que votar ante un referéndum ilegal suspendido por el Tribunal Constitucional.
  • La Comisión de Venecia, máximo órgano consultivo del Consejo de Europa en materia constitucional, se ha dirigido en dos ocasiones a la Generalitat, el dos de junio y el pasado veintisiete de septiembre, advirtiéndole que el Referéndum del 1-O no se ajusta a lo dispuesto en el Código de Buenas Prácticas sobre Refrendo, y por tanto es imposible de celebrar al haberse convocado al margen de lo dispuesto en la Constitución Española y del resto del ordenamiento jurídico, amén de no haber contado con el acuerdo de las autoridades españolas. No hay nada que votar ante un referéndum sin respeto a la legalidad y sin cumplimiento de las más mínimas garantías que aseguren la legitimidad política del proceso de organización y de su celebración.
  • El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, en la causa abierta contra miembros del Govern de la Generalitat por presuntos delitos de prevaricación, desobediencia y malversación en relación a la convocatoria del referéndum del 1-O, ha dictado un auto ordenando a Mossos d’Esquadra, Guardia Civil y Policía Nacional desarmar la consulta e impedir el uso de cualquier edificio público para el acto de votación del 1-O, así como requisar todo el material que pudiese dar infraestructura o logística al mismo. No se puede acudir a votar en un procedimiento electoral sobre cuyos convocantes recae la presunción de un tridente de tipos delictivos que el Código Penal castiga con penas de inhabilitación de entre tres meses y quince años, así como de prisión entre dos y seis años.
  • La jornada electoral del 1-O no cuenta con las garantías de transparencia y objetividad que requiere todo proceso electoral. La Sindicatura Electoral, órgano creado ipso facto por la Generalitat a su imagen y semejanza para dar cobertura a esta farsa teatral, ha sido liquidada por el propio Govern tras la renuncia colectiva presentada el pasado veintidós de septiembre por todos sus miembros para evitar satisfacer la multa diaria de 12.000 euros impuesta por el propio Tribunal Constitucional. No se pude votar en una consulta que no dispone de una administración electoral que tutele la legalidad de su procedimiento, máxime cuando la mano que mece la cuna del independentismo catalán sigue encontrándose detrás de todos los movimientos encaminados a materializar la jornada electoral, jugando al ratón y al gato tanto con la legalidad como con las órdenes judiciales a las que continuamente viene burlando con aperturas y cierres de páginas webs relacionadas con la celebración del referéndum del 1-O.

Especial mención requiere el más sagrado de los instrumentos de un proceso electoral, el censo electoral, en la actualidad bajo sospecha, circunstancia que ha provocado el inicio de una investigación por parte de la Agencia Española de Protección de Datos por presunto acceso ilícito a las bases de datos estatales que han podido servir para su conformación. Lamentable que sea el propio independentismo catalán el que esté manejando a través de las redes sociales el “supuesto” censo electoral a través de aplicaciones de mensajería como Telegram, Twitter o correos electrónicos en el que se obtienen los datos que son inherentes al mismo. No se puede votar en una consulta que al día de la fecha no dispone de un censo electoral oficial y ajustado a la legalidad, con papeletas requisadas y con las urnas de titularidad estatal custodiadas bajo vigilancia policial.

Ni el referéndum del 1-O es democracia, ni la democracia se reduce a votar. Si participas en este proceso podrías convertirte en cómplice de la secuencia final de un golpe institucional orquestado por el independentismo catalán.

@maespejob

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