1-O El camino que los sediciosos no quieren seguir

Así como las constituciones democráticas del mundo prohíben la secesión, la nuestra no, la nuestra admite modificaciones sin límite, solo es cuestión de tener el respaldo suficiente ¿Por qué no han utilizado esa vía?

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Generalitat de Catalunya
Foto: Generalitat de Catalunya
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Hemos visto pelear a la oposición catalana en todos los frentes. Albiol con las leyes en la mano y la amenaza de hacer caer todo el peso de la ley contra los insurrectos, Iceta conque las preguntas hay que saber hacerlas y unas no pueden excluir a otras, concretamente a su estado federal, Iglesias con aquello de quiero un referéndum pero legal para votar no y eso solo se consigue echando a Rajoy y votándome a mí de presidente, y la incansable Inés Arrimadas poniendo sobre la mesa todas las razones, la lógica y el sentido común para arrojarlo todo junto a la cara del imperturbable Puigdemont. Como Jefe de la Oposición la hemos visto desesperada apelando a la mesa del Parlament un poco de democracia, un respeto a los catalanes y no solo a los partidarios del manido derecho a decidir.

Todo loable pero falto de resultado porque la razón, convencer de la propia opción mediante la evidencia, solo afecta a seres racionales que no han sido abducidos por la emoción. Ha faltado desmontar a los secesionistas sus razones ya que explicar otras diferentes es estéril porque no las escuchan. Ellos han sabido calar en algunos catalanes un mensaje que parece evidente, las urnas y votar no es peligroso y el referéndum es democracia. Un concepto sencillo que ha calado y nadie ha logrado desmontar eficazmente pese a que los votos en urna llevaron al poder a Maduro, Hitler o Jomeini, y que el referéndum ya lo convocó Franco que no era modelo de democracia. Nadie les ha aclarado que tienen razón, que hay una ley de consultas pero que las preguntas deben ser competencia del que las hace, e insisto en el ejemplo, no se puede preguntar si se prefiere colgar a Puigdemont en la Plaza de Cataluña o en la de Colón sencillamente porque el resultado no lo contempla el ordenamiento jurídico, y primero habría que cambiarlo.

Primero la Generalitat tendría que haber aprobado su propuesta de modificación de Estatut con 2/3 del Parlament, como le recordó Inés Arrimadas en repetidas ocasiones, luego defenderlo en Madrid, algo a lo que el Govern se ha negado siempre, y luego, si se aprueba, someterlo a referéndum. Es el camino del Estatut cuyos artículos resultaron en parte inconstitucionales y no teniendo una mayoría para modificar la Constitución se optó por suprimirlos. Pero así como las constituciones democráticas del mundo prohíben la secesión, la nuestra no, la nuestra admite modificaciones sin límite, solo es cuestión de tener el respaldo suficiente ¿Por qué no han utilizado esa vía? Porque ese respaldo no lo tienen ni en Cataluña donde, como le recuerda la oposición, perdieron su plebiscito sobre la independencia.

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